En marzo de 2020, unos días antes del inicio del confinamiento por la Covid-19, ADECOSE dejó su oficina de la madrileña calle Serrano que fue su sede durante muchos años. Necesitaba unas instalaciones más grandes y mejor distribuidas que respondiesen a la realidad de una organización que no ha parado de crecer tanto en asociados como en personal y actividad. También influyó la intención de renovar la identidad corporativa y el deseo de trasmitir “una imagen fresca y moderna”. A todos estos parámetros responde su actual ubicación en un edificio de la calle Recoletos de Madrid, que, como se reconoce, “refleja muy bien nuestra personalidad, ya que es un inmueble protegido y reformado, adaptado a los nuevos tiempos, pero que sigue conservando su carácter histórico”. 

 

Las nuevas oficinas de ADECOSE, además de “cumplir con las expectativas de tamaño, funcionalidad y personalidad”, tienen “una ubicación estratégica” y permiten mantener la cercanía con la Administración, otras organizaciones del sector y compañías de seguros. Son exteriores, “lo que garantiza la entrada de luz natural y la ventilación”, y cuentan con un mobiliario funcional y atemporal, ya que la intención es “estar aquí por mucho tiempo. Eso no quita que hayamos añadido el toque personal con la decoración, jugando con los diferentes tonos de azules que nos caracterizan y con algunas piezas de valor sentimental, como nuestras pólizas antiguas, datadas algunas en el siglo XIX. También hemos querido dar un toque natural, fresco y sostenible, con el empleo de plantas en los despachos y Sala de Juntas y un gran jardín vertical, auténtico protagonista de la sala diáfana”. 

De hecho, la sala de Sala de Juntas es el lugar más relevante y ha sido “diseñada para las reuniones mensuales de la Junta Directiva”, aunque, debido a la pandemia, todavía no se ha podido utilizar para reuniones presenciales. Ahora funciona como una sala de videoconferencias, equipada con una pantalla de TV de 70” y con un equipo de micrófonos, altavoces y cámara”. Cuenta, además, con puertas modulares que dividen la sala en dos partes, creando así dos espacios independientes. “El diseño -se apunta- fue pensado para ofrecer estas salas a nuestros socios para realizar reuniones con sus clientes, sobre todo a los que vienen de fuera de Madrid”.

La asociación se reconoce “muy flexible en horarios y forma de trabajar. El empleado puede elegir si prefiere trabajar desde casa o en la oficina y adaptar sus horarios en función de sus necesidades. Por otra parte, al ser una plantilla pequeña, cada empleado tiene un peso importante en la empresa y desarrolla funciones y responsabilidades acordes a su puesto, lo que repercute positivamente en su motivación laboral”. 

 

Tecnología y teletrabajo

Otro aspecto relevante es la “notable inversión en material informático que se ha realizado para todos los puestos de trabajo: ordenadores con doble pantalla para los puestos fijos, iMac para el puesto de Comunicación y portátiles para garantizar el teletrabajo”; a esto se suma la importante inversión tecnológica de la sala de videoconferencias. 

Con la pandemia, la totalidad de la plantilla teletrabajó desde marzo hasta septiembre, momento en que se dio la oportunidad de volver a las oficinas, “cumpliendo siempre con todas las condiciones de higiene y seguridad necesarias en la prevención de la Covid-19”. La forma de trabajar ha cambiado sensiblemente: “antes de la pandemia, organizábamos eventos y jornadas presenciales, viajábamos tanto a países europeos como por todo el territorio español”. Hoy, se apuesta por “la inversión digital y tecnológica para poder trasladar toda esta actividad al mundo virtual”. La parte positiva de este cambio es que, “aunque se pierde la cercanía y proximidad, los eventos virtuales nos permiten llegar a un mayor número de asistentes, al no contar con limitación de aforo”.   I