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La DANA de finales octubre del año pasado ha sido el mayor evento catastrófico de origen climático que ha sufrido nuestro país, por lo que el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) no tuvo la menor duda para escoger el tema de su jornada en la Semana del Seguro.
El CCS ha sido elogiado incluso fuera de nuestras fronteras por su respuesta ante una catástrofe de esta magnitud, aunque para conseguirlo se ha requerido un importante esfuerzo. No en vano, ha recibido más de 240.000 solicitudes, como expuso José Antonio Fernández de Pinto, director general de Seguros y Fondos de Pensiones y presidente del CCS. Pero dicho esfuerzo ha merecido la pena, puesto que ya se han resuelto alrededor de dos tercios de las reclamaciones.
“Enseguida nos dimos cuenta de que era una situación diferente a las vividas anteriormente con otras TCA, tanto por el número de solicitudes, muy superior, como por la diferente composición por tipo de riesgo, con casi un 60% de solicitudes de Autos y cerca de un 33% por daños en viviendas y comunidades de propietarios”, explicaba Fernández de Pinto.
Así pues, aprovechó para afirmar que “somos afortunados por tener una institución como el CCS, que se basa en la mutualización máxima de los riesgos a través del recargo de riesgos extraordinarios”, lo que evita la antiselección de riesgos y permite absorber mejor este tipo de impactos, sin aumentar la brecha de protección. “Gracias a ello, tenemos mimbres muy sólidos para acumular suficiente patrimonio para hacer frente a catástrofes de esta magnitud”, añadía.
En cualquier caso, incidió en que la gestión de este evento ha exigido la adopción de medidas excepcionales, como las que pasó a desgranar la directora general del CCS, Flavia Rodríguez-Ponga. “Desde la misma mañana del 30 de octubre, vimos que la siniestralidad a la que asistíamos era algo que nunca habíamos conocido”, relataba.
Entre las medidas adoptadas, destacó la apertura de siniestros con la colaboración de aseguradoras y mediadores, la dotación de recursos necesarios para la gestión de la catástrofe (ampliación de la capacidad del sistema informático, incorporación peritos, tramitadores, etc.), la firma de un Procedimiento Operativo Especial (POE), la creación del sistema SCCS DANA, la emisión de notas informativas, comunicaciones de gestión y difusión por redes sociales o el refuerzo del Centro de Atención Telefónica, entre otras actuaciones.
Celedonio Villamayor, director de Operaciones del CCS, se detuvo en los retos de la gestión de los daños causados por la DANA. El primero es el volumen, llegando a recibir en su punto álgido alrededor de 15.000 solicitudes diarias. Recalcó que en algunos códigos postales han llegado a presentarse solicitudes por el 70% de las pólizas de seguros suscritas. Si nos centramos en Autos, en algunos municipios se han visto afectadas alrededor de 9 de cada 10 pólizas.
Ante este aluvión de solicitudes, el CCS pidió la colaboración de aseguradoras y mediadores para la apertura de siniestros, por lo que tuvo que hacer una importante labor de la coordinación y gobernanza de los esfuerzos conjuntos de todos.
Igualmente, especificó que uno de los mayores retos ha sido la localización de todos los vehículos arrastrados por el agua. Para ello, se diseñó una solución para el registro de los vehículos acumulados en las campas provisionales y se habilitaron mecanismos para permitir la videoperitación o fotoperitación geolocalizada.
Finalmente, Francisco Espejo, subdirector de Estudios y Relaciones Internacionales del CCS, expuso algunos de los motivos que explican la enorme siniestralidad causada, fruto de la combinación del peligro creciente de sufrir eventos de este tipo y una gran exposición, como consecuencia de la urbanización sobre zonas llanas conformadas debido al acarreo de tierra por crecidas fluviales. “Son zonas peligrosas y lo van a ser más en el futuro”, advertía.
Finalmente, defendió el modelo de colaboración público-privada que representa el CCS, que permite que el seguro en nuestro país vaya a contracorriente respecto a la tendencia que estamos viendo en otros mercados, donde el sector asegurador está tratando de evitar la exposición impidiendo el aseguramiento, como está sucediendo con los incendios forestales en California, lo que aumenta la brecha de cobertura.
Gracias a ello, especificó que 2 de cada 3 euros de pérdidas causadas por catástrofes naturales en España cuentan con cobertura, mientras que en el mundo la situación es la inversa, ya que 2 de cada 3 euros de pérdidas no están asegurados.