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La irrupción del vehículo eléctrico está transformando de manera profunda el seguro de Autos. Aunque su presencia en el parque móvil español sigue siendo minoritaria si se compara con los vehículos de combustión, su crecimiento sostenido y la progresiva consolidación de la movilidad electrificada están obligando a las aseguradoras a revisar coberturas, modelos de tarificación y servicios asociados. Más allá del debate medioambiental —a menudo centrado en la reducción de emisiones y en la transición hacia una movilidad más sostenible—, el coche eléctrico introduce una nueva realidad técnica, económica y operativa para el sector asegurador, que se ve abocado a adaptarse a un tipo de riesgo mucho más complejo y tecnológicamente avanzado.
Limite
El mercado español presenta particularidades que influyen decisivamente en la evolución del vehículo eléctrico. Aunque es cierto que la antigüedad del parque móvil se ha estabilizado tras años de incremento, su envejecimiento sigue siendo muy elevado: la media continúa por encima de los 14 años, un dato que evidencia la lenta renovación del parque y las dificultades estructurales a las que se enfrenta la electrificación.
En este contexto, Francisco Olmedo, director de Particulares de Axa, confirma que este tipo de automóviles ya no es una excepción. “El vehículo eléctrico va ganando peso año tras año en la cartera asegurada”, explica, subrayando que la progresión es constante, aunque todavía gradual.
Las aseguradoras coinciden en que el peso de esta tecnología dentro de las carteras crece en paralelo al aumento de matriculaciones. Óscar Pozo, director del Área Técnica de Particulares de Reale Seguros, apunta que “la composición de la cartera cambia al mismo ritmo que el parque móvil; cada vez tenemos un mayor porcentaje asegurado de este tipo de vehículos”. Aun así, la lectura en términos de siniestralidad es, por ahora, prudente pero positiva: los incidentes no están mostrando desviaciones significativas, aunque las aseguradoras advierten de que aún es pronto para extraer conclusiones definitivas.
Francisco Olmedo (Axa):
“Autos está enfrentando una transformación muy profunda; no solo están cambiando los vehículos, sino también cómo nos movemos en entornos urbanos”.
En Generali refuerzan este análisis con datos de mercado. Según cifras de ANFAC, los turismos electrificados cerraron 2025 con 225.616 unidades vendidas en España, un 94,6% más que en 2024, un crecimiento que evidencia que la electrificación ya no es una tendencia, sino “una realidad en crecimiento”, destacan desde la compañía. Para las aseguradoras, esta expansión implica una mayor demanda de productos específicos y servicios añadidos.
Una visión similar aporta Rafael Moyano, director de Seguros de Automóviles de Occident, que insiste en el carácter transformador de este fenómeno. “La incorporación del vehículo eléctrico en la cartera está siendo gradual, en línea con su desarrollo en el mercado español”, señala. Sin embargo, advierte de que el impacto no se mide solo en volumen, sino en la complejidad añadida: “La necesidad de convivir con un parque cada vez más heterogéneo y anticipar necesidades futuras, tanto técnicas como operativas, introduce un cambio cualitativo muy relevante”.
Un ecosistema asegurador más complejo
Los vehículos eléctricos presentan desafíos inéditos. Sus reparaciones son más complejas, requieren talleres especializados y obligan a las aseguradoras a adaptarse a nuevas coberturas. Uno de los elementos más determinantes es la batería, el componente más caro y sensible del vehículo, cuyo daño puede convertir un siniestro moderado en una reparación de alto coste. Además, la presencia de numerosos módulos electrónicos y sistemas digitales multiplica las posibilidades de averías complejas.
Axa identifica también la aparición de nuevos elementos que hasta ahora no formaban parte del perímetro asegurado, como la infraestructura de carga o los cables utilizados por los usuarios. “Existen nuevas necesidades de aseguramiento, como la infraestructura o el cable de carga”, señala Olmedo. Asimismo, el peso específico de la batería introduce retos logísticos y técnicos en la gestión de siniestros, especialmente cuando se requiere la inmovilización o el traslado del vehículo con medidas de seguridad adicionales.
Óscar Pozo (Reale):
“Uno de los grandes retos es concienciar a los usuarios de nuevas formas de movilidad personal de la necesidad de estar protegidos ante un accidente”.
Reale Seguros coincide en este diagnóstico. “El reto consiste en ofrecer soluciones adaptadas que respondan a las particularidades del vehículo eléctrico”, afirma Óscar Pozo. Entre los servicios que más evolucionan destaca la asistencia en viaje, que debe contemplar situaciones como la descarga completa de la batería o la necesidad de realizar una recarga de emergencia en carretera, algo inexistente en los vehículos de combustión.
Generali añade otro factor decisivo: la escasez de datos históricos. “Los mayores retos son la falta de datos para ajustar tarifas y la necesidad de asistencia especializada”, explican desde la entidad. La tecnología es aún relativamente nueva y la experiencia siniestral no es suficiente para establecer patrones sólidos.
En Occident, Rafael Moyano enfatiza que el gran desafío es el alto contenido tecnológico del vehículo eléctrico. “La presencia de baterías de alta tensión y sistemas electrónicos avanzados modifica el perfil de riesgo y eleva la complejidad de la reparación”, señala. Además, la recarga doméstica introduce escenarios inéditos que requieren coberturas específicas para proteger tanto al vehículo como la instalación del hogar.
Los vehículos electrificados cierran el año 2025 con 225.616 unidades vendidas, un 94,6% más que 2024. Con el 19,64% del mercado, ya suponen 1 de cada 5 vehículos vendidos en 2025
Las ventas de coches Eléctricos puros (BEV) han sido de 115.062 unidades en 2025, un 75,7% más que en 2024. Por primera vez superan las 100.000 ventas en un solo año.
Se han vendido 130.567 coches Híbridos enchufables (PHEV) en 2025, un 118,7% más que en el año anterior.
Los Híbridos convencionales (HEV) han aumentado en un 22,7% sus ventas, con 484.416 unidades siendo esta la primera opción de compra con el 35,3% del mercado.
Tarificación: entre la experiencia y la adaptación continua
El modelo de tarificación del vehículo eléctrico está en pleno proceso de adaptación. Axa confirma que ha evolucionado de forma progresiva gracias a la mayor disponibilidad de datos: “A medida que se consolida el histórico, los eléctricos disponen de variables específicas que permiten discriminar el riesgo correctamente”, afirma Olmedo.
En Reale Seguros la adaptación ya está plenamente integrada. “Nuestro sistema de tarificación tiene en cuenta las particularidades del vehículo eléctrico”, explica Pozo, subrayando que el modelo técnico ha demostrado capacidad para absorber esta nueva tipología sin generar distorsiones relevantes.
MAPFRE:
“La electrificación, la conectividad y la movilidad compartida exigen productos más flexibles y servicios que aporten valor más allá del seguro tradicional”.
Generali reconoce que se encuentra en una fase avanzada de ajuste. “El modelo tradicional requiere adaptarse a las características específicas de los vehículos eléctricos”, apuntan. Entre los factores incorporados destacan la vida útil estimada de la batería, el patrón real de uso y la tecnología embarcada, con el fin de reflejar un riesgo más afinado.
Rafael Moyano añade una visión complementaria desde Occident: “Los modelos actuales siguen siendo válidos, ya que evalúan el riesgo de forma integral combinando factores geográficos, del conductor y del uso; pero requieren ajustes”. A medida que crezca la experiencia siniestral, afirma, “las tarifas serán cada vez más precisas y ajustadas a la realidad”.
Un cambio estructural para el seguro de Autos
La llegada del vehículo eléctrico implica mucho más que una modificación de productos: representa un cambio estructural en la concepción del seguro de Autos. Los mayores costes de reparación, la necesidad de asistencia especializada y los modelos de tarificación aún en construcción obligan a las aseguradoras a adoptar una estrategia dinámica y flexible.
En este nuevo escenario, el coche eléctrico evalúa la capacidad de las entidades para rediseñar coberturas, actualizar modelos técnicos y reforzar la relación con el cliente a través de servicios de valor añadido. Aunque todavía no es el riesgo predominante, su crecimiento sostenido anticipa un futuro en el que la movilidad eléctrica será la norma, no la excepción, y el seguro de Autos estará cada vez más vinculado a la tecnología, la sostenibilidad y la gestión avanzada del dato.
Rafael Moyano (Occident):
“La capacidad de anticiparse a los cambios será determinante para que el ramo de Autos siga siendo sostenible”.