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EN PORTADA

Actualidad Aseguradora nº05 - Abril 2026

La RC se ensancha

La Responsabilidad Civil entra en una fase de ajuste y, con la vista en el corto y medio plazo, cambian los hechos que originan los daños, se amplía el perímetro de lo reclamable y aumenta la fricción económica y jurídica que determina cuánto cuesta un siniestro. A la vez, persisten lagunas de aseguramiento en áreas emergentes —tecnología, cadenas de suministro, nuevas obligaciones regulatorias o riesgos laborales en entornos híbridos— que obligan a revisar límites, coberturas y condicionados para evitar brechas. 

Limite

En el mercado de al RC se consolida la idea de que el daño evoluciona hacia conceptos menos tangibles, más discutibles y, por tanto, más litigables: perjuicios sin huella física, pérdidas económicas puras o daños morales. En esa ampliación del perímetro se abre una primera laguna de aseguramiento: empresas con programas diseñados para el escenario clásico pueden encontrarse con reclamaciones que, sin ser nuevas en el plano teórico, hoy son más frecuentes, más complejas y más costosas de defender. 

En palabras Carlos Ortega, Head of Casualty, Insurance, Iberia en Sompo, “el concepto de daño se ha ampliado más allá de lo material, incorporando pérdidas económicas puras, perjuicios morales y reclamaciones sin evidencia física directa”. 

Este desplazamiento del foco tiene dos efectos inmediatos. Por un lado, tensiona la suscripción: el asegurador necesita entender mejor la operativa real del cliente, sus procesos y su exposición reputacional y contractual. Por otro, traslada el debate hacia los límites de cobertura, los sublímites, las exclusiones y los “wordings” (condicionados) que delimitan qué es reclamable y qué no lo es en escenarios donde la causalidad es difusa. 

 

JUDICIALIZACIÓN

Esta ampliación conceptual abre la pueta a una mayor litigiosidad. El aumento de reclamaciones complejas —y la presión sobre los límites tradicionales— aparece asociado a la judicialización y a la llamada “inflación social”, que eleva la severidad final a través de decisiones judiciales, expectativas sociales y el coste de los servicios profesionales vinculados al siniestro (peritajes, defensa jurídica, etc.). 

En este marco, las reglas que determinan la indemnización se convierten en un factor crítico de infraseguro. Como ejemplo, Héctor de la Huerta, director de la Unidad de Negocio Custom de Berkley, alerta de la brecha concreta de conocimiento en las empresas sobre la reforma del baremo de automóviles, “que va a incrementar las indemnizaciones hasta un 640% en alguno de los supuestos de daños personales”. 

 

Ernesto Anastasio (Generali GC&C)
“La inflación continúa siendo un factor determinante en la rentabilidad técnica de los productos de RC”.

 

Este aviso es transversal para cualquier RC con daños personales. El propio directivo anticipa que el cambio normativo y su interacción con criterios judiciales puede presionar la rentabilidad del ramo y empujar al mercado hacia dos direcciones: ajustar capacidades (límites y sublímites por víctima) o trasladar el incremento de coste a precio. El resultado, en ambos casos, es el mismo para el comprador: la suficiencia del programa se convierte en una decisión estratégica, no administrativa. 

La regulación siguen en el centro del tablero. producto. Para Ernesto Anastasio, Head of Casualty Underwriting en Generali Global Corporate & Commercial Iberia & LatAm, “la futura Directiva Europea de Responsabilidad por Productos Defectuosos supone uno de los mayores cambios regulatorios de las últimas décadas en materia de RC”.   Su enfoque apunta a un mercado que debe anticipar más frecuencia y severidad en reclamaciones, reforzar análisis y modelización y reajustar límites y sublímites según la exposición. En paralelo, se impone una revisión de condicionados que defina con precisión qué se entiende por defecto, evidencia, causalidad y responsabilidad cuando el supuesto origen del daño reside en datos, software o decisiones automatizadas. 

 

Beatriz Rubio (BHSI)
“Tenemos que estar siempre atentos a los eventos en materia de geopolítica, el desarrollo de las nuevas tecnologías”

 

La expansión tecnológica, la conectividad permanente y el peso del software hacen que los fallos algorítmicos o las actualizaciones de datos puedan estar en el origen de un siniestro con consecuencias materiales. Las pólizas estándar puede que no capturen bien la exposición derivada de componentes digitales, las actualizaciones o sistemas basados en datos.

Una parte relevante del riesgo emerge donde menos se espera: tecnologías concebidas para optimizar procesos terminan originando daños físicos o materiales que acaban reclamándose bajo la RC general. Esa incertidumbre alimenta reclamaciones por falta de vigilancia o por diseño inseguro, y multiplica la exposición agregada cuando el fallo es sistémico o reproducible. 

La laguna de aseguramiento, aquí, no es solo de cobertura: es también de evaluación. Si la empresa no identifica el riesgo, no dimensiona límites; y si el mercado no puede cuantificarlo, tenderá a restringir capacidad o a endurecer condiciones. Beatriz Rubio, Head of Casualty de BHSI, resume el reto desde la perspectiva de suscripción: “Tenemos que estar siempre atentos a los eventos en materia de geopolítica, el desarrollo de las nuevas tecnologías, el desarrollo de la inteligencia artificial en todos los ámbitos”. 

 


Tendencias  de futuro

  • Ampliación del daño reclamable (más allá de lo material) y mayor complejidad probatoria, con presión sobre condicionados y límites. 
  • Inflación y entorno jurídico (indemnizaciones y costes de defensa) como factor central de suficiencia e infraseguro; impulso a segundas/terceras capas. 
  • Tecnología, IA y software: nuevos escenarios de responsabilidad, atribución compleja y riesgo de agregación.
  • Cadenas de suministro y responsabilidad indirecta: más exposición por terceros; importancia de gobernanza contractual y exigencias de aseguramiento a proveedores. 
  • ESG, clima y nuevos marcos laborales: reclamaciones de alta frecuencia, proyectos más complejos y estándares más exigentes en RC patronal. 

 

RESPONSABILIDAD DE TERCEROS

En otro orden, la externalización intensiva y la proliferación de cadenas de subcontratación añaden “capas” de responsabilidad. Las empresas pueden responder por actos de terceros insuficientemente asegurados, con expedientes difíciles de gestionar y poca capacidad de repetición. El riesgo no nace solo en el contrato con el proveedor, sino en cómo se gobierna la cadena: homologación, exigencias de seguros, control de calidad, trazabilidad y protocolos de actuación. 

En este punto aparece una de las lagunas más habituales: programas que aseguran razonablemente la actividad propia, pero no cierran el perímetro de responsabilidad indirecta. Estas interdependencias son fuente de responsabilidades difíciles de prever, especialmente en entornos complejos y tecnológicamente interconectados. 

 

Héctor de la Huerta (Berkley)
“Es posible que ante la reducción de capacidades  se normalice la compra de segundas capas”

 

Esta tendencia en ampliación “de facto” del paraguas de responsabilidades que pueden quedar cubiertas llega también a la RC patronal, por una interpretación más exigente del estándar del empleador: estrés, burnout y accidentes en entornos híbridos. A ello se suma la transformación de las relaciones laborales con el teletrabajo, que reconfigura el mapa de prevención y, por extensión, de reclamación. 

En el ámbito concreto de la construcción, aumenta la siniestralidad en RC patronal influido por la dificultad de contar con mano de obra suficientemente cualificada, lo que refuerza la importancia de experiencia, formación y protocolos de seguridad. Julia Torres, responsable del departamento de Responsabilidad Civil de Asefa, enmarca el problema en la realidad de los proyectos de mayor envergadura: “las lagunas de RC tienden a concentrarse en los proyectos de mayor envergadura… múltiples agentes y procesos más interdependientes”.  Donde la operación se vuelve más compleja, las brechas aparecen con más facilidad. 

 

Julia Torres (Asefa)
“El mercado está afinando su enfoque técnico para que las pólizas acompañen fielmente la realidad operativa”

 

La actividad comercial global y la operación en múltiples jurisdicciones añaden complejidad: diferencias de marcos legales, regulatorios y estándares sectoriales. Logística, construcción o energía se citan como sectores con exposiciones específicas que no siempre quedan capturadas por pólizas estándar, lo que obliga a un análisis de riesgos más preciso y a una colaboración estrecha entre aseguradoras, corredores y empresas para alinear solución y operativa internacional.  En paralelo, la geopolítica y los cambios legislativos asociados a la globalización aparecen como factores que condicionan el mercado.

El resultado es una RC que se parece menos a una póliza “doméstica” y más a un programa dinámico: con coordinaciones internacionales, exigencias contractuales, capas adicionales y una gobernanza clara de quién hace qué ante un siniestro transfronterizo. 

 

GIRO TÉCNICO

El mercado está respondiendo a este nuevo escenario ‘ensanchando’ de la RC con mayor exigencia técnica en la suscripción, revisión de condicionados y reequilibrio de capacidades. Se revisan límites, sublímites, wording y criterios de suscripción con una visión más anticipativa y dinámica. Y, ante el riesgo de infraseguro por incremento indemnizatorio, se plantea la compra de mayores límites y el recurso a segundas y terceras capas. 

También aparece la dimensión de eficiencia: la digitalización y automatización para agilizar pólizas y siniestros como prioridad operativa, unida al conocimiento local para manejar marcos legales y necesidades regionales. En síntesis, se demanda más especialización —por industria, por jurisdicción y por tipología de daño— y más precisión contractual.

 

Carlos Ortega (Sompo)
“Las mayores lagunas de aseguramiento para empresas suelen darse en áreas que están marcadas por la aparición de nuevas amenazas”

 

 

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