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Juan Antonio Martínez Gijón
Socio de AMG Human y Sportalent - juanantoniomartinez@amghuman.com
Empezamos un nuevo año, buen momento para reflexionar. Cerré 2025 hablando de la importancia de saber decir no para poder decir sí a lo verdaderamente importante. Comienzo este volviendo a lo básico.
A menudo, en este mundo tan veloz y atropellado, nos entretenemos con los destellos del camino y olvidamos detenernos en lo esencial. En el ámbito profesional, y muy especialmente en la gestión de personas, lo principal es aprender a gestionarnos a nosotros mismos. Liderarte a ti mismo es la base imprescindible para poder, después, acompañar y liderar a otros.
El inicio de año es un buen momento para buscar sentido a la vida profesional y, por supuesto, también a la personal. Dejarse llevar sin pensar resulta cómodo, pero rara vez es eficaz. Conviene preguntarse si lo que hacemos merece la pena y, sobre todo, si podemos hacerlo mejor o enfocar nuestro esfuerzo hacia tareas en las que nos sintamos más realizados. No se trata de dar un golpe en la mesa, sino de detenerse y pensar.
Una vez analizado tu rol y tu aportación a la organización en la que trabajas, llega el momento de extraer conclusiones. Deberían ayudarte a decidir si tiene sentido continuar por ese camino porque lo consideras fructífero, o si es necesario ajustar enfoques, prioridades o maneras de actuar. Ayuda vivir el presente con conciencia, sin quedar anclados al pasado ni hipotecados por el futuro. Tempus fugit: el tiempo vuela. No lo pierdas haciendo lo que no deseas o haciendo mal aquello que sí importa.
Permitidme ahora una breve reflexión sobre el silencio, un bien precioso y, sin embargo, cada vez más denostado. En ese silencio deberíamos trabajar algunas horas cada día. Ese silencio que, para quien cree, ha sido tradicionalmente entendido como el lenguaje en el que Dios habla. Seas o no creyente, ese silencio es también el espacio necesario para escucharte a ti mismo, para formularte preguntas y responderte con calma y honestidad.
Te propongo algunas cuestiones breves que, bien respondidas, pueden ayudarte a encarar el año con otro ánimo:
Tras este ejercicio de reflexión, probablemente identificarás mejor tus fortalezas y cómo ponerlas al servicio de los demás, pero también tus flaquezas. En este punto conviene detenerse y asumir que no todo es posible, no todo depende de uno mismo y no todas las puertas se abren cuando queremos. La madurez profesional no consiste en controlarlo todo, sino en conocerse, aceptar los límites y responder bien a lo que toca vivir en cada momento.
Después de analizarte con profundidad y decidir de forma consciente hacia dónde quieres dirigirte, ese camino elegido te permitirá liderar a otros —si ese es tu rol— o acompañar mejor a quienes te rodean: compañeros, clientes, proveedores o incluso a quienes comparten contigo la viñeta que estás pintando ahora mismo. Porque cada momento es una viñeta, y tú decides cuál dibujar: una en blanco, donde no sucede nada; una de repetición; una de conflicto; una de decisión; o una de sentido.
La vida profesional —y personal— no se dibuja de una vez. Se pinta viñeta a viñeta. Y aunque no siempre elegimos el contexto, sí elegimos qué tipo de viñeta dejamos.