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Si una voz femenina puede hacer balance del seguro de salud español es la de Antonia Solvas Martínez, secretaria del Consejo Rector de Asisa-Lavinia y delegada de la compañía en Barcelona, además de miembro del Consejo de Administración. Con más de cuatro décadas vinculada a la aseguradora, reconoce que “el modelo ha evolucionado y también lo ha hecho el profesional”. Durante mucho tiempo fue la “única mujer en la mesa” y desde sus inicios como médico de familia hasta su actual responsabilidad en la gestión y desarrollo de la red asistencial, ha sido testigo directo de esta transformación: “La realidad es que muchas mujeres siguen teniendo que demostrar su capacidad de forma más constante, especialmente cuando acceden a puestos de responsabilidad”. En un contexto de crecimiento impulsado por la innovación tecnológica, el envejecimiento de la población y una mayor demanda de servicios sanitarios, Solvas analiza también la evolución del liderazgo femenino: “El objetivo es que la igualdad real deje de ser un reto”, subraya.
‘A.A.’.- Has desarrollado tu carrera profesional dentro de Asisa. ¿Cómo ha sido ese recorrido personal y profesional dentro de la compañía?
Antonia Solvas.- Han pasado muchos años desde que en 1983 asistí a una conferencia del Dr. Josep Espriu que me vinculó para siempre con el cooperativismo sanitario. Era muy joven, acababa de terminar mi formación como médico de familia y buscaba iniciar mi carrera profesional. Aquella conferencia definió mi trayectoria. Empecé a trabajar con el Dr. Espriu, fundador de Asistencia Sanitaria y Asisa, y en 1986 me uní como delegada en Barcelona. Años después me incorporé al Consejo Rector de Lavinia, cooperativa accionista único de Asisa y, luego, asumí la tarea de secretaria de ese Consejo Rector.
Desde mis cargos, además de participar en las decisiones de la compañía, gestiono el día a día de la Delegación en Barcelona y de la red asistencial, liderada por HLA Clínica Internacional Barcelona. Desempeño estas responsabilidades con mucha más experiencia, pero con la misma ilusión que cuando las asumí.
‘A.A.’.- ¿Cuál es tu función como delegada y los principales retos?
Antonia Solvas.- Somos los últimos responsables de la cuenta de resultados, del crecimiento de la delegación y, sobre todo, de la relación con los médicos. La función principal es contactar con los profesionales, incorporarlos a la cooperativa y construir el catálogo de proveedores. Hoy el médico busca estabilidad y conciliación, lo que ha cambiado su forma de vincularse con las aseguradoras. Esto nos obliga a adaptarnos y a trabajar en su fidelización.
‘A.A.’.- Has vivido de cerca la evolución del sector. ¿Cómo ha cambiado en este tiempo la compañía?
Antonia Solvas.- Con total honestidad, la compañía a la que me incorporé y la actual no tienen nada que ver, salvo en una cuestión esencial: seguimos siendo fieles a los valores y principios del cooperativismo sanitario con los que fue fundada. El Seguro de Salud se ha transformado por completo y, de su mano, la sanidad privada se ha desarrollado y ha alcanzado un nivel de calidad asistencial muy alto. Asisa ha jugado un papel esencial en esta transformación a través de un modelo que reinvierte el beneficio en el desarrollo de su red asistencial, la mejora de las condiciones de trabajo de los profesionales sanitarios y su formación.
¿Qué consejo darías a las mujeres jóvenes que quieren desarrollar una carrera en el ámbito sanitario o asegurador?
Les diría que confíen en su preparación y en su vocación, porque el sector sanitario y asegurador necesitan profesionales comprometidas y con una visión cada vez más amplia de la salud y el bienestar. También es importante formarse de manera continua y no tener miedo a asumir responsabilidades. La Sanidad está en constante transformación y eso abre muchas oportunidades para quienes quieran implicarse y aportar ideas. Y, por último, que busquen buenos referentes y rodearse de equipos que les permitan aprender. El talento, el esfuerzo y la pasión por cuidar a las personas siguen siendo los valores que realmente marcan la diferencia en este sector.
‘A.A.’.- ¿Cuáles han sido los momentos clave de transformación?
Antonia Solvas.- Destacaría tres: la decisión en los años 90 de desarrollar nuestro grupo hospitalario propio; la apuesta por la diversificación y la entrada en nuevos ramos del seguro, que iniciamos en la década de 2010, apoyados en una gran transformación de nuestra organización; y el impulso de la estrategia de internacionalización para exportar el modelo a otros países.
‘A.A.’.- ¿Cómo estás viviendo tú esta nueva etapa del Seguro de Salud?
Antonia Solvas.- El ramo está viviendo una etapa de extraordinario crecimiento y transformación impulsada por una mayor demanda de asistencia sanitaria privada y por la incorporación de nuevas tecnologías. En este contexto, las compañías estamos reforzando la red asistencial, ampliando servicios y apostando por la innovación para ofrecer una atención más completa y de calidad. En nuestro caso, el crecimiento se apoya en el desarrollo de la red propia, liderada por el Grupo HLA, y en la inversión constante en tecnología y nuevos servicios asistenciales.
‘A.A.’.- ¿Qué papel juega la transformación digital en vuestra estrategia comercial y asistencial?
Antonia Solvas.- Es una pieza clave. Nos permite mejorar la eficiencia de los procesos internos, simplificar los trámites y facilitar el acceso de los asegurados a la asistencia sanitaria a través de herramientas digitales, servicios online o plataformas de telemedicina como Asisa LIVE. Además, la digitalización mejora la experiencia del cliente porque hace la relación con la compañía más rápida, cómoda y accesible. Nuestro objetivo es combinar las ventajas de la tecnología con una atención cercana y personalizada para ofrecer un servicio más ágil, preventivo y centrado en el bienestar.
Barcelona está marcada por la arquitectura de Gaudí , como donde nos encotramos, La Pedrera ¿Qué significa trabajar en un entorno con una identidad cultural tan potente?
Este año Barcelona conmemora el centenario de la muerte de Gaudí, cuya obra nos recuerda que la arquitectura puede trascender lo puramente funcional para convertirse en un elemento que define la personalidad de una ciudad y de quienes la habitan. La obra de Gaudí se basa en el detalle, en la coherencia, en la innovación y en la fidelidad a sus principios para diferenciarse del resto. Barcelona es una ciudad que ha sabido combinar tradición, innovación y apertura al mundo. Eso crea un ecosistema muy estimulante.
Desde una perspectiva profesional, este entorno genera también una cierta exigencia: invita a trabajar con más cuidado por el detalle, con respeto por el contexto y con la voluntad de aportar valor a una sociedad que ya tiene un patrimonio extraordinario. A partir de esta reflexión, tiene mucho sentido que el cooperativismo sanitario naciera en Barcelona, en un entorno que es una referencia de cómo los proyectos, cuando están bien concebidos, pueden perdurar en el tiempo y formar parte de la historia colectiva de una ciudad .
Desde tu experiencia, ¿qué papel juega la ciudad en el desarrollo del sector sanitario y asegurador?
Barcelona concentra hospitales de referencia, universidades, centros de investigación biomédica y un tejido empresarial cada vez más innovador en salud, lo que impulsa la colaboración público-privada, la investigación y la adopción de nuevas tecnologías. Para el sector asegurador, este entorno es especialmente valioso porque permite trabajar cerca de profesionales altamente cualificados y centros de alto nivel, mejorando la calidad del servicio y facilitando el desarrollo de nuevas soluciones. En definitiva, Barcelona actúa como motor de innovación y mejora continua.
‘A.A.’.- Asisa tiene un fuerte compromiso con la salud y, en particular, con la salud de las mujeres. ¿Cómo observas esa sensibilidad dentro de la compañía?
Antonia Solvas.- Somos una compañía muy feminizada: casi el 70% de quienes trabajamos en ella somos mujeres. Por lo tanto, tenemos una sensibilidad muy clara hacia la salud de las mujeres. Hemos reforzado los programas y servicios orientados a acompañar a la mujer en diferentes etapas de su vida, desde la maternidad hasta procesos como la menopausia, a través de un modelo que integra prevención, seguimiento médico y apoyo profesional para lograr un bienestar físico y emocional.
En este sentido, el perfil de las pacientes también ha evolucionado. Hoy las mujeres tienen un papel mucho más activo en el cuidado de su salud, demandan más información, participan en la toma de decisiones sobre sus tratamientos y valoran los servicios preventivos, personalizados y accesibles. Esa evolución está impulsando un modelo asistencial más centrado en la prevención, la personalización y el acompañamiento a lo largo de todas las etapas.
Por otro lado, todavía hay varios ámbitos de la salud femenina que requieren mayor atención. Uno de los más relevantes es la prevención y el diagnóstico precoz en patologías que afectan especialmente a las mujeres, como el cáncer ginecológico o determinadas enfermedades cardiovasculares, que durante mucho tiempo han estado infradiagnosticadas en la población femenina.
‘A.A.’.- ¿Se presta ahora mucha más atención a las necesidades específicas de salud de las mujeres?
Antonia Solvas.- Sí, se observa una mayor atención hacia nuestras necesidades específicas de salud, aunque queda camino por recorrer. Durante mucho tiempo la salud femenina se vinculó casi exclusivamente a la ginecología o al embarazo, pero hoy existe una visión más amplia que incluye aspectos como la prevención, la salud cardiovascular, la salud hormonal o la menopausia.
En el sector sanitario y asegurador está creciendo la conciencia de que muchas enfermedades se manifiestan de forma distinta en mujeres y que, por tanto, requieren un enfoque clínico más específico. Esto se traduce en más programas de prevención y una atención más integral.
Aun así, hay retos importantes, sobre todo en la investigación de las patologías que afectan mayoritariamente a mujeres y en el refuerzo del diagnóstico precoz. La tendencia es positiva, pero debemos avanzar hacia una medicina más personalizada.
‘A.A.’.- En los últimos años vemos cada vez más mujeres en puestos de responsabilidad en los sectores asegurador y sanitario. ¿Cómo has vivido esa evolución?
Antonia Solvas.- Muy positiva. Cuando comencé mi carrera, la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad en el sector sanitario y asegurador era más limitada. De hecho, durante mucho tiempo yo era la única mujer de la mesa. Hoy vemos cada vez más profesionales con una gran formación y experiencia ocupando posiciones de dirección y participando activamente en la toma de decisiones. Este cambio refleja también la evolución del propio sector sanitario, donde la presencia femenina es muy amplia en el ámbito asistencial y es cada vez más visible en la gestión.
Aun así, queda camino por recorrer para alcanzar una representación equilibrada en los niveles más altos de dirección. Lo importante es que esta evolución está aportando una mayor pluralidad de perspectivas en la gestión y en la toma de decisiones, algo especialmente valioso en un sector como el sanitario, donde comprender las necesidades de los pacientes y de los profesionales es clave para seguir mejorando la calidad asistencial.
‘A.A.’.- Hay redes que impulsan el talento femenino, como #RedEWI. ¿Qué opinas de estas iniciativas?
Antonia Solvas.- Las redes profesionales como EWI son muy valiosas: ayudan a dar visibilidad al talento femenino y a crear espacios de colaboración entre profesionales del sector. Además, contribuyen a generar referentes que inspiran a las nuevas generaciones y facilitan el acceso a oportunidades de desarrollo y liderazgo. El compromiso de las compañías con iniciativas que promueven la diversidad y la igualdad de oportunidades es una señal clara de que el sector avanza hacia organizaciones más equilibradas y capaces de aprovechar todo el talento disponible.
¿Cuáles son los grandes retos que afronta el sector de salud en los próximos años?
El Seguro de Salud afronta varios retos estructurales en los próximos años. El primero es el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas, que incrementan la demanda asistencial y presionan los costes del sistema sanitario. Un segundo reto es el impacto de la innovación tecnológica y farmacéutica. La incorporación de nuevas tecnologías mejora el diagnóstico y los tratamientos, pero también exige grandes inversiones y obliga a encontrar fórmulas que garanticen la sostenibilidad. Por último, el sector debe avanzar en la digitalización y aprovechar la tecnología para construir un modelo de seguro de salud más preventivo y personalizado, capaz de mejorar la experiencia del asegurado y anticiparse a los problemas de salud para lograr mejores resultados clínicos y mayor eficiencia.
‘A.A.’.- ¿Cómo se traslada la idea del cuidado al liderazgo?
Antonia Solvas.- Tengo la convicción de que el liderazgo no puede concebirse sin incorporar a su definición el concepto del cuidado; liderar no es únicamente tomar decisiones, sino crear entornos de trabajo donde los profesionales puedan desarrollarse, sentirse escuchados y trabajar con los recursos adecuados. En definitiva, liderar es cuidar a tus equipos para que, además de cumplir los objetivos, crezcan e impulsen sus propios proyectos de desarrollo personal y profesional.
Un liderazgo basado en el cuidado de los equipos es poner el foco en las personas: en apoyar a los equipos, en fomentar la colaboración y en promover una cultura profesional donde la empatía, el respeto y el compromiso con la calidad en todos los procesos estén siempre presentes.
‘A.A.’.- ¿Cómo esperas que sean las próximas generaciones de mujeres profesionales?
Antonia Solvas.- Me gustaría que avanzáramos hacia un entorno profesional donde la igualdad real sea algo natural y no un objetivo pendiente. Que el talento, la preparación y el esfuerzo sean los únicos factores que determinen las oportunidades de desarrollo profesional. Para ello, es imprescindible consolidar modelos de trabajo flexibles y corresponsables.
También me gustaría que las próximas generaciones de mujeres encuentren más referentes, más oportunidades y menos barreras invisibles, para que puedan desarrollar todo su potencial con normalidad en cualquier ámbito, también en los puestos de liderazgo.
A pesar de los avances, muchas mujeres siguen encontrando barreras en su desarrollo profesional...
Las mujeres seguimos encontrándonos con muchos obstáculos. Uno de los principales es la conciliación entre la vida profesional y personal. A pesar de los avances, las mujeres siguen asumiendo en mayor medida las responsabilidades familiares y de cuidados. También persisten techos de cristal y sesgos, a veces inconscientes, que dificultan el acceso a puestos de alta dirección, incluso en sectores como el sanitario donde la presencia femenina es muy elevada. Es importante seguir avanzando en políticas de igualdad, en modelos de trabajo más flexibles y en iniciativas que impulsen el liderazgo femenino y la visibilidad de referentes que ayuden a acelerar ese cambio.
¿Has logrado conciliar y separar la vida personal y profesional?
Mantener el equilibrio entre la carrera profesional y el bienestar personal no siempre es fácil, especialmente en un sector tan exigente como el sanitario. La clave está en organizar bien el tiempo, aprender a priorizar y reservar espacios para una misma. En mi caso, me ayuda mucho desconectar dedicando tiempo a mi familia y a actividades que me permitan cambiar de ritmo, como leer, escuchar música, hacer ejercicio, el senderismo o simplemente disfrutar de momentos tranquilos fuera del entorno laboral.
Es importante recordar que, para cuidar bien a los demás, también tenemos que cuidarnos a nosotros mismos, lo que nos permite mantener la energía y la motivación a largo plazo.
Muchas profesionales hablan del llamado síndrome del impostor: ¿Crees que afecta especialmente a las mujeres?
Es una sensación que muchas profesionales reconocen en algún momento de su trayectoria. En entornos donde históricamente la presencia femenina en posiciones de liderazgo ha sido menor, es más frecuente que las mujeres sientan que tienen que demostrar constantemente su valía o que cuestionen si están preparadas. Sin embargo, cada vez se habla más abiertamente de este fenómeno y eso es positivo, porque ayuda a superarlo: a medida que aumenta la presencia de mujeres en puestos de dirección y aparecen más referentes, esa percepción de falta de preparación va perdiendo fuerza y se consolida la confianza en el talento y la capacidad de liderazgo femenino.
¿Cuáles han sido los retos profesionales y personales más importantes que has tenido que afrontar?
En el plano profesional, uno de los mayores retos fue la decisión de asumir responsabilidades de gestión. Mi vocación era la actividad asistencial: atender a los pacientes, ayudarles a cuidar su salud y acompañarles cuando surgen los problemas. Renunciar en parte al ejercicio de la Medicina para dedicarme a la gestión no fue una decisión sencilla, y menos en un contexto en el que pocas mujeres asumían esa responsabilidad.
En el plano personal, uno de los mayores desafíos ha sido compatibilizar la dedicación profesional con la vida familiar. La sanidad es un sector muy exigente, con una gran responsabilidad y un ritmo de trabajo intenso: encontrar ese equilibrio requiere esfuerzo, organización y el apoyo del entorno.
Ahora que lo miro con perspectiva, afrontar esos retos ha sido muy enriquecedor: me ha permitido aprender, crecer profesionalmente y contribuir al desarrollo de proyectos que tienen un impacto real en la salud y el bienestar de las personas, que al final es la esencia de nuestra profesión.
Y como mujer, ¿crees que se han agravado esos desafíos?
Sin ninguna duda. Cuando tomé la decisión de dedicarme a la gestión sanitaria, no había prácticamente ningún referente femenino. Decía antes que en muchas reuniones era la única mujer de la mesa. Eso lo hace todo más complicado. La realidad es que muchas mujeres siguen teniendo que demostrar su capacidad de forma más constante, especialmente cuando acceden a puestos de responsabilidad.
Lo mismo ocurre con la conciliación, que obliga a muchas mujeres a hacer un esfuerzo adicional para mantener el equilibrio entre su vida profesional y personal. Evidentemente esto afecta a sus posibilidades de desarrollo personal y a su bienestar personal.