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Pronto se cumplirá un año de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Era inevitable que una guerra como ésta, justo en la frontera de la Unión Europea, afectara a nuestra sociedad y a nuestra economía. Y sus efectos también se han dejado notar en el sector asegurador.
El año pasado, por estas fechas, la guerra aún no había comenzado. Sin embargo, todo parecía presagiar que la invasión comenzaría pronto. Estados Unidos avisaba de que el ataque de Rusia era inminente. Entre tanto, Rusia aseguraba que no deseaba una guerra, mientras que concentraba sus tropas en la frontera con Ucrania.
Pocos días después, se cumplían los pronósticos más pesimistas. O, quizá, los mejor informados. El 24 de febrero, Rusia puso en marcha lo que el presidente Vladimir Putin denominaba una “operación militar especial” para “desmilitarizar” y “desnazificar” la región del Dombás.
Casi un año después, la guerra continúa. Y no parece vislumbrarse un final temprano de la misma, por lo que debemos estar preparados para seguir afrontando las consecuencias de la contienda en todo el mundo y, en particular, en Europa y en nuestro país.
Marcos Real
VidaCaixa“Los activos financieros, como la renta variable europea, han sido capaces de recuperar los niveles previos a la invasión, por lo que gran parte del impacto económico negativo del conflicto bélico ya ha sido digerido e incorporado en las valoraciones de los mercados”
Aunque la guerra ha causado un gran impacto en la sociedad y en la economía de nuestro país, el Seguro ha vuelto a mostrar su excepcional capacidad a la hora de aguantar los embates de las crisis. “Una vez más, el sector asegurador ha demostrado su resistencia incluso en las situaciones de crisis económicas más adversas, en este caso agravada por la guerra de Ucrania. Es un sector robusto. Ya lo demostró en la crisis de 2007 a 2009 y en su réplica en la eurozona de 2011-2012, y lo ha vuelto a demostrar ahora. Cabe destacar que los altos niveles de solvencia y la adecuada gestión de riesgos han permitido al sector asegurador absorber estas correcciones de los mercados financieros y los efectos negativos del repunte no esperado de la inflación sobre su rentabilidad”, declara Ricardo González, director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación de MAPFRE Economics.
Ricardo González
MAPFRE Economics“Los altos niveles de solvencia y la adecuada gestión de riesgos han permitido al sector asegurador absorber las correcciones de los mercados financieros y los efectos negativos del repunte no esperado de la inflación sobre su rentabilidad”
Éstos son algunos de los efectos que ha causado la guerra en el Seguro:
Aumento de costes y gastos. “El incremento abrupto de los precios ha afectado a la economía, en general, y al sector asegurador, en particular, materializándose en un aumento del coste medio (siniestralidad) y de los gastos generales”, afirma Ana Jiménez, directora de Estrategia y Desarrollo Corporativo de Axa España. Asimismo, González señala que “la inflación provocó un incremento no esperado (y, por tanto, no tarificado) en los costes de las reclamaciones y en los gastos operativos de las entidades aseguradoras”.
Incremento de precios. El experto de MAPFRE Economics destaca el impacto que ha tenido en las primas dicho aumento de costes y gastos. “Ha endurecido el mercado, elevando la presión sobre el precio de los seguros”, anota.
Subida de tipos de interés. “La inflación ha sido determinante en la subida de tipos de interés por parte de los bancos centrales, rompiendo así la tendencia de los últimos años de escenario de tipo cero o negativo y que, sin duda, tendrá un impacto positivo en el mercado de Vida, permitiendo desarrollar una oferta de productos de Vida Ahorro favorecida por el nuevo contexto de tipos”, comenta Jiménez.
Volatilidad de los mercados. El alza de tipos también ha tenido otras consecuencias. “El endurecimiento de la política monetaria tuvo un fuerte impacto en la valoración de las principales categorías de activos en las que invierten las entidades aseguradoras, como son los bonos soberanos y corporativos de alta calidad crediticia, pero también de otros activos financieros como la renta variable cotizada, en los que también mantienen cierta exposición”, anota González.
Marcos Real, director de Gestión Discrecional de VidaCaixa, incide en el aumento de la volatilidad de los mercados. “En nuestro negocio, el ámbito en el que tiene más repercusión la guerra de Ucrania es en la volatilidad que han experimentado los mercados en 2022. Siempre es compleja la valoración de los efectos de un aumento de la inestabilidad geopolítica sobre los mercados financieros, pues impacta a través de canales muy diversos: intercambios comerciales, flujos de capitales, confianza del consumidor, etc.”, explica. En el lado positivo, destaca que “los activos financieros, como la renta variable europea, han sido capaces de recuperar los niveles previos a la invasión, por lo que gran parte del impacto económico negativo del conflicto bélico ya ha sido digerido e incorporado en las valoraciones de los mercados”.
Retracción del consumo. “La desaceleración de la economía en 2023 tendrá un impacto negativo en el consumo y, previsiblemente, también en nuestro sector, especialmente en los ramos No Vida, cuya evolución está muy correlacionada con la evolución del PIB”, anota la responsable de Axa.
Aumento del coste de financiación. Ricardo Santamaría, director de Riesgo País y Gestión de Deuda de Cesce, subraya que la guerra ha causado un “aumento del coste de la financiación en un contexto de elevada deuda, lo que dificulta y encarece los costes de la financiación y eleva el impago comercial y la morosidad”. Explica que dicho incremento “ya se viene produciendo, aunque de forma contenida, gracias a un dinamismo de los mercados mayor del esperado”. Además, vaticina que seguirá aumentando a lo largo de 2023, aunque “poco a poco y de forma moderada”.
Incertidumbre. Todos estos factores desembocan en un escenario falto de certezas. “El escenario de incertidumbre, que está en máximos desde hace un año, hace aún más difícil la toma de decisiones”, reseña Santamaría.
Riesgo de ciberataques. En los primeros momentos de la guerra se experimentó una intensificación de los ciberataques que auguraba un aumento del impacto de los riesgos cibernéticos. Este escenario no se ha producido, pero conviene mantenerse alerta. “Se temía que la guerra pudiera detonar una ola de ataques cibernéticos con consecuencias graves para algunas empresas, o incluso con efectos disruptivos para la economía; pero este riesgo no se ha materializado. No obstante, no debe caerse en la complacencia, ya que el riesgo de tener un evento de consecuencias graves sigue ahí, aunque su probabilidad pueda ser inferior a lo que inicialmente se pensaba”, comenta el responsable de MAPFRE Economics.
A pesar de desarrollarse a miles de kilómetros de nuestras fronteras, la guerra de Ucrania está teniendo una enorme repercusión en nuestras vidas. En primer lugar, hemos de hablar del impacto humano. Según los datos facilitados por el Gobierno, en octubre ya se habían tramitado más de 150.000 protecciones temporales a refugiados procedentes de Ucrania, esencialmente mujeres y menores de edad. La mayor parte de estas personas han sido acogidas en la Comunidad Valenciana (38.873), Cataluña (34.070), Madrid (22.002) y Andalucía (21.305).
Además, los efectos de la guerra se están sintiendo en la economía. “El impacto de la guerra de Ucrania ha sido global. Lo han notado los mercados, las empresas, las economías internacionales, el consumidor final, las familias… Desde un aumento generalizado de la inflación a la falta de materias primas, pasando por la crisis energética que tuvo en vilo a Europa todo el otoño”, declara Ricardo Santamaría (Cesce).
Así pues, el inicio del conflicto truncó la recuperación económica. Hay que recordar que el PIB español crecía un 7,8% en el segundo trimestre de 2022. Pero las consecuencias de la guerra empezaron a percibirse a partir del verano, concluyendo el año con un crecimiento del 2,7% interanual y con ligeros incrementos del 0,2% intertrimestral en los dos últimos cuartos del ejercicio.
Además, la inflación se ha convertido en el mayor enemigo de la economía española y europea. No en vano, la tasa de variación anual del IPC en España alcanzó el 10,8% en julio, su nivel más alto desde 1984. “La inflación sufrió un nuevo repunte no esperado, adicional al que ya estaba en curso a consecuencia de las fuertes inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales en apoyo de las economías y del proceso de reapertura económica por las disrupciones en las cadenas de suministros. La guerra vino a reavivar un proceso inflacionario que parecía que comenzaba a revertir, con el aumento de los precios de la energía y de los alimentos. Y sorprendió a los bancos centrales de las principales economías del mundo, que tuvieron que endurecer su política monetaria de forma acelerada, subiendo los tipos de interés y reduciendo el tamaño de sus balances”, detalla Ricardo González (MAPFRE Economics).
Otra consecuencia de la guerra fue la salida de Rusia de prácticamente todas las empresas españolas que operaban en el país antes del inicio de la contienda, así como la interrupción de buena parte del flujo comercial. Según el último ‘Informe Mensual de Comercio Exterior’, las exportaciones a Rusia se redujeron un 40,8% hasta noviembre. Sin embargo, a pesar a las sanciones impuestas, las importaciones procedentes de Rusia crecieron un 32,3%, algo que también ha sucedido en la mayoría de países de la UE. En nuestro caso, buena parte de las importaciones corresponden a la compra de gas natural licuado.
Ana Jiménez
Axa España“El incremento abrupto de los precios ha afectado a la economía y al sector asegurador, materializándose en un aumento del coste medio (siniestralidad) y de los gastos generales”
La guerra está afectando de distinta forma a cada ramo del Seguro. “La línea de negocio que más ha sufrido en términos de volumen de primas y rentabilidad es la de los seguros de Automóvil, por el encarecimiento no previsto de los costes y el problema de escasez de semiconductores y otros componentes de fabricación, que han afectado a las nuevas matriculaciones de vehículos. Se trata también de un sector que está sufriendo una transformación por la transición hacia una economía sostenible y se enfrenta ahora al endurecimiento de las condiciones para la financiación de la adquisición de nuevos vehículos, por lo que el panorama para el negocio y rentabilidad de los seguros de Autos continúa todavía complicado, aunque parece que empieza a remontar”, apunta González.
En los seguros de Salud, el experto de MAPFRE Economics indica que “se han visto favorecidos por una mayor sensibilidad al riesgo, principalmente por la pandemia”. “Presentan un panorama positivo en cuanto a su volumen de negocio por la mayor concienciación de la necesidad de complementar la cobertura que ofrecen los sistemas sanitarios públicos, aunque en el corto plazo deben gestionar la presión sobre los costes de los servicios de los proveedores sanitarios”, puntualiza.
Por su parte, Jiménez indica que el reto en el mercado No Vida “será mantener los márgenes técnicos”. No en vano, Autos, Multirriesgos y Salud son los ramos más afectados por la inflación y el aumento del coste siniestral, debido al incremento de los costes de los proveedores.
En cuanto al ramo de Vida, la responsable de Axa afirma que “se abre la posibilidad de desarrollar la oferta de Vida Ahorro con el nuevo contexto de tipos de interés, ya que el cliente demandará nuevos productos de ahorro”. Para Amalio Berbel, socio responsable de Seguros de KPMG en España, “la subida de tipos derivada de los esfuerzos para contener la inflación ha puesto otra vez en el escaparate los seguros de Ahorro”.
Ricardo Santamaría
Cesce“La guerra ha causado un aumento del coste de la financiación en un contexto de elevada deuda, lo que dificulta y encarece los costes de la financiación y eleva el impago comercial y la morosidad”
De igual modo, el portavoz de MAPFRE Economics cree que “el entorno de tipos de interés más elevados es un estímulo para el negocio de los seguros de Vida vinculados al ahorro, los cuales seguirán beneficiándose del entorno favorable de tipos de interés”. Además, subraya que “surgen oportunidades no sólo en los productos más conservadores con garantías de tipos de interés, sino también en productos en los que el tomador asume el riesgo de la inversión, dependiendo de la evolución de la inflación y de la reacción de los bancos centrales ante los nuevos datos, existiendo gran incertidumbre sobre el momento en el que relajarán las condiciones financieras restrictivas”.
El responsable de Cesce incide en que la incertidumbre que ha causado la guerra afecta particularmente a las entidades que ofrecen seguros de Crédito y Caución. “Nuestro sector debe jugar su papel clave y aportar un marco de seguridad y confianza a los actores del mercado, contribuyendo al desarrollo de su actividad”, anota.
Al hilo de ello, Francisco Castrillo, director de Desarrollo Comercial de Crédito y Caución, indica que el seguro de Crédito “ha demostrado, una vez más, su capacidad para adaptarse a un evento tan extraordinario como la guerra en Ucrania”. “Nuestra preocupación inicial tras el sorpresivo inicio de la invasión fue acompañar a nuestros clientes en una reducción ordenada de sus flujos comerciales con empresas de la Federación Rusa y Ucrania, para responder al empeoramiento del riesgo de crédito y al cumplimiento de las progresivas sanciones internacionales. Una segunda fase para muchas de estas empresas que se han retirado de Rusia o Ucrania ha sido encontrar nuevos clientes a los que vender sus productos y servicios. Sin duda alguna, en esa fase de expansión posterior al repliegue, aquellas que han contado con la capacidad de prospección del seguro de Crédito han sido capaces de reconstruir mucho antes sus carteras y adaptarse al cambio que ha supuesto la guerra”, puntualiza.
Además, González señala que “otros ramos puntuales de seguros no masivos, como el Reaseguro, el seguro de Aviación o el de Transporte Marítimo, se han visto afectados con un incremento en su demanda, al aumentar la sensibilidad por el riesgo”. “Esto también ha tenido sus consecuencias en los precios de estas coberturas, que se han endurecido, cambiando la tendencia que venía observándose en este tipo de negocios, donde los precios tienden a caer hasta que algún evento catastrófico no esperado nos recuerda la importancia de tener buenas coberturas”, aclara
Francisco Castrillo
Crédito y Caución“Aunque la duración del conflicto ha superado las previsiones iniciales, los efectos económicos de la guerra sobre la economía global son menos intensos a medida que pasan los meses, por la recomposición de la cadena de valor”
Aunque a todos nos gustaría que la guerra concluyese pronto, parece que estamos lejos de su fin. Además, el próximo envío de carros blindados a Ucrania podría desembocar en una escalada de violencia por parte de Rusia. “La mayoría de analistas descuentan un conflicto muy largo y enquistado. Y los más pesimistas no descartan una escalada de su intensidad, lo que podría volver a impactar sobre los mercados de materias primas, avivando un escenario de altos precios y bajo crecimiento. Así pues, el conflicto ha sido y seguirá siendo un problema y una fuente de posibles tensiones, tanto mayores cuanto mayor probabilidad de escalada tenga el mismo”, declara Santamaría.
El responsable de MAPFRE Economics manifiesta que “el principal riesgo sería el de una escalada del conflicto que pudiese repercutir en el crecimiento económico y elevase de nuevo la incertidumbre afectando a los mercados financieros”. Además, recalca que el mantenimiento del conflicto seguirá tensionando los precios de la energía y de los alimentos, complicando el control de la inflación por parte de los bancos centrales. “Aunque la sensación actual es de un ‘cauteloso’ optimismo sobre la situación económica, principalmente por la reapertura de China, mientras el conflicto esté abierto, existe un riesgo latente. Y el mantenimiento de una política monetaria restrictiva para controlar la inflación terminará afectando al empleo y a los indicadores de sentimiento económico si la situación se prolonga en el tiempo”, vaticina.
Igualmente, Castrillo manifiesta que “a medida que se asienta la posibilidad de una prolongada invasión rusa de Ucrania, las perspectivas de la eurozona se vuelven más sombrías por su mayor exposición al conflicto, dada su proximidad geográfica y la dependencia de importaciones de combustibles fósiles”. De hecho, reseña que el escenario de referencia de Crédito y Caución contempla una probable entrada en recesión de la zona euro, que podría impactar en el sector asegurador.
Amalio Berbel
KPMG“La subida de tipos derivada de los esfuerzos para contener la inflación ha puesto otra vez en el escaparate los seguros de Ahorro”
No obstante, también hay factores que nos permiten mirar al futuro con cierto optimismo. Por un lado, Santamaría afirma que “la empresas y economías están empezando a digerir el impacto inicial del conflicto”. Asimismo, el director de Desarrollo Comercial de Crédito y Caución señala que “aunque la duración del conflicto ha superado las previsiones iniciales, también es cierto que los efectos económicos de la guerra sobre la economía global son menos intensos a medida que pasan los meses, por la recomposición de la cadena de valor”.
Y Real apunta otros factores positivos. “Se espera que la incertidumbre geopolítica en 2023 sea menor que en 2022. Por otra parte, la inflación va camino a moderarse en la mayoría de las regiones y la recesión se prevé más suave de lo inicialmente esperado”. Así pues, asegura que “los mercados financieros ya han empezado a tener en cuenta esta mejoría en los factores”. No obstante, pronostica que “la volatilidad nos seguirá acompañando durante unos cuantos meses más”, aunque señala que “no se esperan caídas de una magnitud como las del año anterior”.