Javier Castillo García

Subdirector General de Regulación y Relaciones Internacionales de la DGSFP

“Un mundo en constante cambio requiere de la adecuada regulación”

 

Javier Castillo García asumió el pasado mes de julio el cargo de subdirector general de Regulación y Relaciones Internacionales de la DGSFP. En estos escasos 8 meses ha tenido ya que ‘bregar’ con un buen número de normas en proceso y otras que llegarán. “El  mundo está cambiando y lo hace cada vez más rápido, y exige normativa para que todos estos cambios se canalicen adecuadamente”, afirma. Valora mucho la labor de su equipo: “Estamos al límite de nuestra capacidad, pero el trabajo sale con una alta calidad por la gran dedicación que tenemos”. Y abre la mano a todos los grupos de interés para acertar con la regulación”. “Siempre que alguien quiere hablar con nosotros, les citamos y escuchamos”. Fruto de este diálogo y del trabajo internacional de la Subdirección, defendiendo los intereses españoles, la modificación de Solvencia II, remarca, “es muy favorable para las aseguradoras españolas”.

 

 

Tras cinco años dirigiendo el Área de Relaciones Internacionales, Javier Castillo dio el verano pasado un paso más en su carrera ampliando sus funciones en la DGSFP con la responsabilidad sobre el Área de Regulación. “El nombramiento me ha supuesto principalmente entrar a trabajar en el área de regulación, la otra pata de la Subdirección. Es importante destacar que a diferencia de nuestros colegas europeos supervisores, la DGSFP asume las funciones de supervisor y de regulador. Nuestra tarea es doble”, indica. Reconoce el sobreesfuerzo que implica pero, a la vez, confiesa, “es una labor muy interesante y atractiva”. Muchas veces la regulación interna viene después del trabajo internacional, “así que se da una transición natural en la que el trabajo a nivel nacional viene a suponer una tramitación de normas en cuya elaboración ya hemos participado a nivel internacional y que, por tanto, conocemos”, apunta.

 

‘ACTUALIDAD ASEGURADORA’ (en adelante ‘A.A.’).- ¿Cómo queda articulado el equipo de su departamento y sus responsabilidades? 

JAVIER CASTILLO.- Esta Subdirección cuenta con grandísimos profesionales que hacen que, a pesar de la gran cantidad de trabajo que hay que sacar adelante, se pueda hacer con mucha calidad, gracias a su gran dedicación. Con mi llegada a esta Subdirección, tanto el Departamento de Internacional como el de Regulación se han dividido cada uno en dos secciones, para repartir mejor el trabajo y las responsabilidades. Hemos tenido salidas por jubilación  muy importantes pero o bien ha llegado gente muy competente para sustituirlos, o bien las personas que ya estaban han tenido que realizar un mayor esfuerzo. 

 

‘A.A.’.- ¿Cuenta con suficiente equipo para afrontar sus metas?

JAVIER CASTILLO.- Hacen falta más recursos. El entorno internacional, los nuevos riesgos y las nuevas funciones del supervisor demandan cada día más esfuerzo normativo. ¿Está afectando a la calidad del trabajo? No, pero porque tenemos personas muy comprometidas, que no escatiman tiempo ni esfuerzo. A pesar del estrés, siguen y no disminuyen en su tarea. 

 


“Ser resiliente ante la ciberseguridad es una necesidad”

‘A.A.’.- El sector asegurador tiene sobre la mesa la propuesta de reglamento europeo de ciberseguridad para el sector financiero (la conocida como DORA). ¿Qué cambios traerá consigo? 

JAVIER CASTILLO.- DORA va a actualizar las normas para que los sistemas de información y comunicación del sector financiero resistan mejor a los ciberataques, que es uno de los mayores riesgos que le amenazan. Va a armonizar el sistema de comunicación de este tipo de incidentes, la gestión de estos riesgos, las reglas para probar la resiliencia a los mismos, y finalmente mejora la supervisión de terceros proveedores de servicios, incluyendo a los proveedores de “nubes”. 

‘A.A.’.- ¿Preocupan las exigencias que este reglamento impondrá al sector? ¿Su impacto será mayor en determinados actores, por su actividad o tamaño? 

JAVIER CASTILLO.- Es evidente que conseguir ser fuerte ante los ciberataques conlleva un coste considerable, pero, frente a las pérdidas que pueden ocasionar este tipo de incidentes, es un gasto que vale mucho la pena afrontar. Ser resiliente ante este fenómeno es una necesidad si se quiere operar en el sector financiero, una condición que impone la realidad hoy. La normativa sólo trata de que esto se haga de la forma más racional posible. La proporcionalidad en su aplicación es tenida en cuenta. Por ejemplo, en su actual redacción están excluidas las aseguradoras pequeñas (las excluidas del régimen de Solvencia II). 


 

‘A.A.’.- ¿Cuáles son los principales obstáculos que encuentra su departamento para el desarrollo de su tarea regulatoria?

JAVIER CASTILLO.- He pasado por varios Departamentos en la DGSFP y, con diferencia, Regulación es el que tiene plazos de respuesta más cortos. Hay muchos temas que llegan en el día y deben resolverse durante el mismo o al día siguiente. No nos ocupamos sólo de nuestra producción normativa. Son innumerables los informes, conformidades y demás cuestiones que llegan a diario. El equipo que lo atiende es reducido y está sometido a un estrés importante. Estamos al límite de nuestra capacidad, pero el trabajo sale con una alta calidad por la gran dedicación que tenemos.  

Lo mismo puedo decir de mis compañeros del Área Internacional. El trabajo aquí tiene dos componentes: uno, es el conocimiento técnico de la materias que se discute; el otro es la estrategia a seguir para conseguir nuestros objetivos. En Internacional no basta con presentar buenos argumentos técnicos: para ganar hay también que saber negociar para que se impongan en lo posible.

 

DEFENDIENDO LOS INTERESES ESPAÑOLES

‘A.A.’.- Bruselas trabaja en la revisión de Solvencia II. ¿Cuándo será una realidad esta reforma y cómo afectarán los cambios a las aseguradoras en España?

JAVIER CASTILLO.-  La modificación de Solvencia II, que estamos elaborando simultáneamente en el nivel 1 y nivel 2 en el Consejo y la Comisión es muy favorable para las aseguradoras españolas. Esto es fruto del trabajo internacional de la Subdirección, que ha sabido defender los intereses españoles en un entorno desfavorable. Hablo del ajuste por casamiento, que al inicio del proceso (dentro de EIOPA) era discutida por todos menos España, y que hemos podido mantener y mejorar gracias a la estrategia que hemos seguido con los países más grandes de la Unión. 

Con la reforma de Solvencia II los problemas de indebida volatilidad de un balance económico se reducirán, se facilitarán las inversiones a largo plazo (necesarias para el desarrollo económico de la Unión), se mejorará la supervisión de la actividad transfronteriza y de grupos, y se introducen nuevas dimensiones macroprudenciales y de sostenibilidad en el régimen. Por otra parte, la reforma impulsa la proporcionalidad, al elevar los umbrales para la aplicación de Solvencia II (que supondrá que algunas aseguradoras españolas pequeñas saldrán de este régimen) y la creación de una categoría de aseguradora de bajo perfil de riesgo, que se va a beneficiar automáticamente de la aplicación de varias importantes simplificaciones.  

En cuanto al cuándo, desde luego esto empezará a implementarse como muy muy pronto en 2024, en el mejor de los escenarios. Tenemos un proceso legislativo europeo, que está iniciado pero que tomará también buena parte del año 2023. Y luego un proceso de trasposición interna de la normativa comunitaria. 
 

 

‘A.A.’.- También se han dado los primeros pasos a nivel comunitario para la modificación de la IDD. ¿Hacia dónde se dirigen los cambios y cuál es calendario previsto?

JAVIER CASTILLO.- La revisión IDD se va a retrasar por varias razones, como su tardía implementación en algunos países (es el caso español), la irrupción de la pandemia y la digitalización, que también ha impactado cambiando el mercado. Todos estos factores aconsejan esperar para sacar conclusiones sobre la aplicación de la IDD y qué modificaciones deben realizarse. La idea es valorar la aplicación durante dos años más, que es plazo previsto para el nuevo informe de EIOPA sobre la IDD, que constituirá la base que seguirá la Comisión Europea para preparar la futura revisión de la Directiva. 

 

‘A.A.’.- ¿En qué otras futuras normativas está trabajando su departamento? 

JAVIER CASTILLO.-  Tenemos varios frentes abiertos. Estamos trabajando en la trasposición de la modificación de la directiva de Autos, que traerá cambios en la Ley y Reglamento de RC y Seguro en la circulación de vehículos a motor, que no sólo derivan de la modificación de la Directiva, sino que también van a venir de las recomendaciones del Informe razonado de la Comisión de Seguimiento del Baremo, y posiblemente, la introducción de un seguro obligatorio para usuarios de vehículos de movilidad personal, como son los patinetes que llenan nuestras calles. 

Estamos trabajando también en el régimen sancionador para los Productos Paneuropeos de Pensiones Individuales Paneuropeos (PEPP). Y colaboramos con la Subdirección de Organización en el Anteproyecto de Ley de Fondos de Pensiones de promoción pública y en otros temas de pensiones, que dirige mi compañera Francisca Gómez-Jover.

Trabajamos en un régimen de tasas para la autorización de modelos internos y parámetros específicos. Además de las modificaciones en el lucro cesante y en la actualización de las indemnizaciones en el Baremo de autos.

 


“Siempre que alguien quiere hablar con nosotros, le escuchamos”

“El objetivo de la regulación es que todo funcione mejor en un sector clave para la Economía, que las aseguradoras puedan desarrollar su negocio de forma ordenada y con solvencia, y que los asegurados estén protegidos”, afirma Javier Castillo. En la elaboración de la normativa, reitera, están en permanente contacto con los distintos grupos de interés. “Siempre que alguien quiere hablar con nosotros, le citamos y escuchamos. Comprender el punto de vista del otro es fundamental para acertar con la regulación”, afirma.


 

HACIA UNA ECONOMÍA SOSTENIBLE

‘A.A.’.- La sensación generalizada en el mercado de que hay exceso de regulación en el sector ¿es una realidad? 

JAVIER CASTILLO.- Para todos los que hemos vivido bajo el régimen de Solvencia I y ahora vemos la cantidad de normas que regulan el sector, la sensación muchas veces es la de estar abrumados, por no decir agobiados, con la cantidad, complejidad y extensión de las normas. Pero el sector financiero es clave para el buen funcionamiento de la Economía, así que la solvencia de las aseguradoras y su funcionamiento adecuado son necesarios para financiar la Economía. Por tanto, a la vista de las crisis financieras observadas en el pasado, son necesarias nuevas normas para garantizar la solvencia y buen funcionamiento del sector. Este papel clave se ve por ejemplo en las finanzas sostenibles: el sector financiero tiene un papel crucial en la transición hacia una economía sostenible.

Por otra parte, la complejidad de muchos productos de seguros requiere de una normativa  que proteja adecuadamente al consumidor, que le permita contratar siempre sabiendo qué producto compra y qué riesgos conlleva.

Las nuevas tecnologías están impactando en el negocio asegurador en muchos aspectos: en el diseño y la forma de venta de los productos, en la vulnerabilidad a los ciberataques y en el aseguramiento de los ciberriesgos.  

El mundo está cambiando y lo hace cada vez más rápido, y exige normativa para que todos estos cambios se canalicen adecuadamente. Regulaciones como la que teníamos con Solvencia I no son adecuadas para la realidad en que vivimos ahora.

Por supuesto, en este ambiente de ingente producción normativa hay cosas mejorables, solapamientos que deben evitarse, y a veces nos llega de Europa una excesiva extensión de la regulación en algunos aspectos, cuestiones en las que debemos trabajar para que la normativa sea siempre solución y nunca un problema.

 

‘A.A.’.- ¿Existe un riesgo, como critican en ocasiones las aseguradoras, de solapamiento normativo? 

JAVIER CASTILLO.- Hay solapamientos que tenemos que corregir, pero son minoritarios. Como antes he señalado, vivimos en un mundo ya en constante cambio, complejo, con varios frentes abiertos, algunos completamente nuevos, y que requieren de la adecuada regulación. Es inevitable que se produzcan desajustes y fricciones negativas, que como digo son minoritarias, pero que deben corregirse. Desde la DGSFP trabajamos porque todo este proceso sea lo más racional posible, que priorice lo realmente importante y “urgente”, y que tenga en cuenta la limitación de recursos existente, tanto en el lado del supervisor-regulador como en el lado de la industria aseguradora. 

Tenemos claro que estamos en un proceso que ya es principalmente europeo e internacional, y en menor medida nacional. En este sentido, existe un Comité dentro de EIOPA, en el que participo, destinado a mejorar la proporcionalidad en la normativa de seguros y planes. Y existen Comités de Calidad en la actuación de EIOPA en los que hemos trabajado con el director general a la cabeza para tratar de resolver estos problemas.

 


Un trabajo que recompensa

Javier Castillo llegó al sector asegurador desde Hacienda, donde empezó a trabajar como funcionario y “donde al final del día no me encontraba satisfecho con lo que hacía”. “Entré en el mundo del Seguro para probar algo distinto y la verdad es que no puedo estar más contento”, y reconoce que el trabajo en el órgano de control “tiene de todo, es muy variado y exige actualizarse continuamente, estar a la última en muchos conocimientos y participar en muchos foros”. “Es un trabajo muy interesante y recompensa”, valora.

Este espíritu de mejora lo aplica ahora en sus nuevas responsabilidades. “Trabajar en temas internacionales y de regulación exige saber de todo, no nos podemos anclar en un único tema. Implica entrar en cuestiones matemáticas, como la calibración de los requisitos financieros, en cuestiones jurídicas muy variadas, en la protección al ciudadano o al medio ambiente. Exige mucho pero es intelectualmente muy gratificante”. Y se queda en particular con el trato diario “con los excelentes profesionales que me rodean”. “Es un privilegio trabajar con ellos”, afirma.

Fuera de la oficina, se reconoce “una persona como cualquier otra, que trata de hacer las cosas lo mejor que puede y sabe”. “En la vida somos siempre unos aficionados, no hay mucho tiempo para más. Cuando salgo de la oficina lo que quiero es pasar el mayor tiempo con mi familia, viajar con ellos y tener las máximas experiencias juntos. Y también hacer deporte y leer, especialmente sobre ciencia, aunque tengo mis momentos para la novela y la poesía, y también para una copa de vino”, se presenta.