Adaptación al nuevo entorno

 

El Colegio de Mediadores de Madrid dejó en 1999 la sede que tenía, alquilada, en la calle Sagasta y apostó por adquirir un local propio que sirviera como espacio de trabajo para sus colegiados, como punto de encuentro entre mediadores y aseguradoras. Se decantó por la céntrica Plaza de España, un emplazamiento al que se puede acceder fácilmente en transporte público y que se encuentra muy cerca de una zona muy especial de Madrid: el templo de Debod. Desde el verano de 2021 ya es propiedad de los colegiados y ahora tienen previsto comenzar una reforma total del inmueble para adaptarlo al nuevo entorno de jardines que les rodean.

 

 

La sede del Colegio de Mediadores de Madrid se ubica en uno de los lugares más visitados de la ciudad, muy cerca de ámbitos tan conocidos como la Gran Vía, el Palacio Real, la calle Princesa o el Paseo Pintor Rosales. Sus instalaciones ocupan uno de los locales de planta baja que hay en la Plaza de España, reformada recientemente para convertirla en zona peatonal. Este cambio ha impulsado a la Junta de Gobierno colegial a plantearse una reforma que convierta las dependencias en un espacio diáfano de coworking. 

En la actualidad, uno de los espacios que más se utilizan es el  salón de actos, ubicado en la planta baja y donde tanto las  compañías colaboradoras como el claustro de profesores  imparten cursos de  formación todas las semanas. También es el marco donde tiene lugar la Junta General que anualmente celebra el Colegio. Tiene capacidad para albergar 90 personas. 

 

 

En la entrada, a pie de calle, se encuentra la recepción y desde allí se accede a varios despachos y a la sala de juntas; ya en la planta superior se encuentran las aulas, que cuentan con  dispositivos electrónicos para clases, tanto presenciales como en remoto, con capacidad para acoger hasta 70 alumnos. A esta división del local hay que añadir los despachos de asesorías, que a diario tienen mucha actividad, ya que los colegiados acuden para resolver los problemas y desde donde  también se ayuda a conseguir de forma gratuita la autorización de la DGSFP para ejercer como corredor. 

El Colegio ha convertido sus oficinas en un lugar desde donde se prestan todos los servicios posibles a sus miembros. Se trata de evitar así que  pierda tiempo y ponga el foco exclusivamente en su actividad. Otra de las prioridades es facilitar un trato cercano y presencial para que los colegiados sientan que “esta es su casa y que somos como una gran familia donde se resuelvan problemas”. 

 

 

EXCELENCIA Y DIGITALIZACIÓN

El Colegio asienta además su actividad en un lema: “Excelencia en la formación, batalla total a la ignorancia”. Y ello con el foco puesto en la tecnología, referencia en la formación que se imparte, muy centrada en fomentar las habilidades en el uso de las nuevas tecnologías (programas de gestión, comercialización de productos online, tarjetas de visita digitales, etc. ); se trata de concienciar a los mediadores que sin ella el futuro es preocupante. 
Esa apuesta también se percibe en las aulas y el salón de actos, equipados con modernas pizarras electrónicas y dispositivos que favorecen la adaptación a las clases online. En esta línea de digitalización el Colegio se encuentra inmerso en un proceso para acabar con el uso de papel en la oficina.