¿Talento? Suspendidos

 

Bienvenidos al año más esperado del siglo. Permítanme que no haga comentarios esta vez sobre la forma en la que hemos comenzado.

Hoy quiero ir directamente al grano y compartir con ustedes un problema muy grave que la sociedad española no está encarando de forma adecuada y en el que, en el fondo, reside la solución a una gran parte de los males de los que adolece nuestro país.

En noviembre de 2020, como cada año, el IMD (Instituto for Management Development), uno de los think tanks más prestigiosos a nivel internacional centrado en aspectos relacionados con la gestión, publicó su IMD WORLD

 

TALENT RANKING 2020

En el estudio se analizan los 63 países con economías más desarrolladas y, de una forma sistemática, la capacidad de cada uno de atraer y desarrollar talento para reforzar su competitividad nacional e internacional. Se basan en tres grandes criterios: el factor de Inversión y desarrollo en el propio talento, Atracción, que mide la capacidad de las economías de retener y convocar talento y Preparación, que refleja la calidad de las competencias y habilidades disponibles en cada país.

Esta vez no voy a dar muchos detalles de un informe excelente y muy detallado, sólo algunos titulares que creo importante destacar:

  • Las 10 primeras posiciones del ranking están dominadas por países europeos, siendo Suiza el primero (véase la tabla adjunta).
  • España se encuentra en la posición 32. 
  • Respecto a la prioridad que se concede a la retención del talento, las compañías españolas ocupan el lugar 57 (de 63).
  • Respecto la atención y disponibilidad de talento senior, ocupamos el lugar 51.
  • En cuanto al uso de idiomas extranjeros dentro de las empresas, estamos en la posición 52.
  • Y, uno de los más graves, en relación con la prioridad que se da en las empresas a la formación de los empleados (en términos de inversión y gasto), nos encontramos en el nivel 54.

Alguien podría decir que en el ranking hay países como Italia, China o Rusia que están peor posicionados. Pero, ¡qué quieren, a mí siempre me ha gustado usar a los mejores como referencia!  Y hay que reconocer que, para eso, aún nos queda mucho por hacer, especialmente en lo que se refiere a los aspectos que he destacado, y que dependen en mucho de las decisiones de las organizaciones. 

Manos a la obra.  I