Madrid, 1998, 15:00h, viernes, en una compañía cualquiera. Conversación telefónica fijo a fijo entre un suscriptor y un bróker: 

  • Suscriptor: “Sí, no te preocupes, te confirmo cobertura por el 20% en este riesgo a partir de las 24:00h de esta noche a las condiciones que me has enviado.”
  • Corredor: “¡Gracias! Me acabas de solucionar el problema. Mándame la confirmación el lunes por favor. ¡Un abrazo!
  • Suscriptor: ¡No te preocupes, así lo haré!

Tras más de 30 años en este sector puedo confirmar que el trabajo de suscriptor ha evolucionado tremendamente a lo largo de los años pero que especialmente en los últimos quizá 10, los cambios han sido brutales y con especial incidencia en las distintas líneas del Sector de la Construcción.

Echando la mirada atrás, en general, la mejora de la suscripción parece evidente, aunque otras veces me surgen dudas. Obviamente, la tecnología nos ha cambiado la vida a todos, pero su incidencia en la manera de suscribir los riesgos de Construcción es más que notable.

  • Salir al mercado: En los 90 el corredor salía al mercado en un primer momento a través de un “ingenio” llamado fax. A continuación los suscriptores recibíamos un “paquete de correos/mensajeros (éstas empresas empezaban)” con la información técnica del riesgo, el slip, los informes, etc. No existía correo electrónico. Yo recuerdo el inicio del uso de éste a partir de 1995, o sea hace ya 26 años.
  • Cotizaciones y confirmaciones de cobertura: Se hacía normalmente por la misma vía y muchas se hacían a mano, pues, por ejemplo, en el Departamento Central de una importante Multinacional recuerdo que existía un sólo PC con un “Word” a disposición de todos los suscriptores de Property y Construcción.
  • La tarificación era totalmente manual y el mercado no estaba liberalizado pues partíamos todas las compañías de las mismas referencias. La diferencia la poníamos al final en posibles descuentos comerciales o costes internos.
  • Cotizábamos a veces tomando un café o una caña. Confirmábamos cobertura en una servilleta. Incluso recuerdo el año que confirmé cobertura, un viernes antes de salir de la oficina, tal como empieza esta sección, ¡por teléfono! Esto era una realidad y la palabra de muchos, (no de todos) tenía su valor.

Como vemos, en pocos años el mercado de la suscripción de construcción ha dado un gran paso adelante. Ahora la información se comparte “on line”, a golpe click. En este momento manejamos además muchísimas herramientas, tarificación, modelización, análisis de cúmulos, CMR´s, Reporting, etc. Nada de todo esto existía hace sólo 15 años. 

El futuro, ya presente, es el “big data”, lo que ha hecho que el trabajo del suscriptor se haya reorientado. Todo ello nos ayuda muchísimo a objetivar la suscripción, pero también a cumplir con los requerimientos de Compliance, tan importante para los clientes y las compañías en este momento. 

Según un estudio de la Universidad de Georgetown, el trabajo de suscriptor desaparecerá en 15 años. No obstante, para tranquilidad de los suscriptores más jóvenes, hay que matizar que este estudio se refiere al trabajo de suscriptor, según lo que entendíamos como tal hace años. Desde mi punto de vista, hay algo que es difícil que cambie, sobre todo en riesgos de empresa. 

No es fácil estandarizar a corto plazo la valoración de la exposición que implican las nuevas técnicas de diseño, el comportamiento de los nuevos materiales, los nuevos métodos constructivos o las nuevas tecnologías aplicadas a la gestión de proyectos, como el Building Information Modelling (BIM).

Aparece aquí la eterna discusión entre el “hombre y la máquina”. En mi opinión una de las características de un buen suscriptor es su sensibilidad sobre el riesgo. Los sentidos y el olfato son especialmente importantes a la hora de suscribir. Esta es la diferencia entre “suscribir” y “tarificar” o como dicen algunos suscriptores, la clave es saber suscribir, “de estómago”.