Lo que no se cuenta

Vivimos tiempos complicados que todo apunta se tornarán incluso más difíciles. Tiempos en los que muchas veces se torna casi imposible discernir lo que de verdad hay oculto tras un titular o en el fondo de una noticia. Hay varios temas recientes en los que me parece esto es claramente perceptible. Me voy a centrar en tres.

El primero es la controvertida cuestión de la pérdida de beneficios y de las sentencias que se han producido ante las demandas por la Covid-19. Dejo bien claro desde el principio que estoy de acuerdo con lo que se sostiene desde el sector y que no es otra cosa que para que haya derecho a una indemnización lo primero que tiene que haber es un daño material directo como consecuencia de un siniestro. Con mucho mayor conocimiento que yo, me parece muy acertada la visión que sobre este tema ha expresado el director de la revista ‘RC’, José Antonio Badillo, en el número de septiembre de la misma. También entiendo la postura de la asociación de aseguradoras, Unespa, divulgando las sentencias que dan la razón a las compañías. Eso sí, en mi opinión también debería haber entrado en la reflexión de los criterios equivocados de los jueces en las sentencias condenatorias (mayoritariamente han sido abogados de despachos privados quienes los han valorado), en la línea argumental del centenar de demandas que se dice han planteado al Seguro cerca de otras tantas empresas vinculadas a la hostelería de toda España o las razones de las entidades que han decidido transar al respecto con sus clientes y pagar.   

Al hilo de lo anterior, me ha gustado también la postura del Consejo General de Colegios de Mediadores valorando la figura del mediador para explicar las coberturas y exclusiones de los contratos. Es justo y de su valía profesional creo que nadie tenemos duda. Claro que también hubiese estado bien que recalcase la importancia de que las explicaciones orales fuesen acompañadas de la firma en todas las páginas de los condicionados; me parece que es algo que ayudaría a nuestros jueces a tener claro que el cliente conoce bien lo que contrata y lo que está o no cubierto. Al fin y al cabo, las sentencias que condenan a las compañías no han entrado en el fondo del problema, sino en el incumplimiento, durante el proceso de contratación, de los requisitos formales del artículo 3 de la LCS (la firma y la aceptación expresa de las condiciones limitativas). ¡La de problemas que nos podríamos evitar!

El ‘modelo muface’ 

Otra cuestión en candelero es el denominado ‘modelo Muface’, en la picota por la propuesta de supresión de Unidas Podemos mientras desde el Gobierno se dice seguir apostando por su mantenimiento y consolidación. Claro que habrá que ver en qué condiciones, como se apunta desde algunas de las aseguradoras que han estado participando. 

No estaría de más que, para variar, se tuviese en cuenta lo que aporta el modelo como complemento y apoyo necesario del sistema público, amén de generador de empleo y medios a una población española más sensibilizada que nunca con todo lo que tiene que ver con la salud. No creo que al respecto le falte razón al IDIS cuando apunta que su desaparición “implicaría un terremoto que a modo de dominó afectaría a todo el sistema”. Y no estamos ni para terremotos, ni para efectos dominó.

 

Juan Manuel Blanco.