Un número, ¿vale más que mil palabras?

En mi última columna me refería al nivel de madurez digital de las organizaciones y a dónde situarnos en esa carrera sin final en la que las empresas necesitan decididamente competir.

Bien, ahora bajaremos al elemento más importante que constituye la digitalización efectiva: las métricas. 

El objetivo final de todo proceso digital es reflejar la realidad y permitirnos representarla y modelarla para avanzar en su comprensión y gestión con la máxima eficacia. Y eso, en un mundo binario, se consigue mediante datos en forma de números, de cifras. 

Muchas agrupaciones pueden hacerse, pero a mí me gusta, dentro del entorno de la gestión de personas, considerar estas categorías...

 

 

Prácticamente todas las empresas aseguradoras están entrando o avanzando, algunas de manera muy notable, en procesos de digitalización y de transformación de sus modelos de relación y escucha de empleados y clientes. Estamos pasando de métricas subjetivas, cuantitativas y de resultados al objetivo deseado de métricas descriptivas y predictivas. 

Pero no olvidemos que las métricas individuales deben integrarse y combinarse en sistemas complejos para alcanzar su potencial explicativo y de anticipación. La voz del empleado debe integrarse con los modelos de liderazgo y con las prácticas de gestión para poder analizar el impacto en el negocio. Por ejemplo: ¿Cuánto mejora la venta por trimestre si ofrecemos una formación determinada a la red comercial? 

Lo dicho, un número (sobre todo si es el adecuado) vale más...  I