Enredados con el Clima

Desde una perspectiva aseguradora, la Acción por el Clima, que constituye el Objetivo número 13 de la Agenda 2030 de la ONU, supone una prioridad absoluta. De hecho, existe un consenso amplio en la importancia de abordar este tema y la industria aseguradora no es ajena al mismo, porque además le impacta en forma de siniestros. Pero la visión global muchas veces choca con la acción local, más preocupada por soluciones inmediatas a sus problemas económicos que por los que pueda generar a largo plazo. La deforestación de bosques y selvas, el uso de energías contaminantes o el tratamiento de residuos pueden servir de ejemplos. En el caso español, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, aprobada el pasado 13 de mayo, supone un paso tras un año de tramitación parlamentaria. Para distintos interlocutores, se trata solo de un aceptable punto de partida.  

El azar climático cuenta con sus propias leyes físicas y cualquier alteración produce efectos. El último informe Sigma de SWISS RE Institute sobre catástrofes advertía de que se trata de un riesgo sistémico sin fecha de caducidad. Las pérdidas económicas mundiales por catástrofes naturales en 2020 ascendieron a 190.000 millones de USD. Las pérdidas aseguradas por estas catástrofes ascendieron a 89.000 millones de USD, la quinta cifra más alta en los registros de SWISS RE Institute, cuyos estudios primigenios fueron de los primeros en avisar de que algo estaba pasando con el clima. 

No hay tiempo que perder si partimos de la base de que 2019 fue el año más caluroso desde que existen registros. Y que la década 2010-2019 fue la más caliente. SWISS RE Institute, en un nuevo informe elaborado tras examinar las economías de 48 países, que representan el 90% de la economía mundial y clasifica su resiliencia general al clima, advierte que hay razones para señalar el cambio climático como la mayor amenaza a largo plazo para la economía mundial. Este informe sitúa a España en el puesto 12 de ese índice económico climático de entre los 48 países analizados. Podría ser mucho peor, pero también bastante mejor. Por ejemplo, Portugal está en el puesto 4 de ese índice. 

 

El Seguro debe prepararse para la que se avecina

 

Si no se toman medidas de mitigación, las temperaturas globales podrían aumentar más de 3º C y la economía mundial podría reducirse un 18% en los próximos 30 años. De tomarse algunas medidas, en 2050 la caída del PIB podría ser del 14% y la temperatura media del planeta sería 2,6º C superior, pero la caída del PIB podría ser del 11% con más medidas. Y de sólo un 4% de caída si se cumplen los Acuerdos de París, difícilmente alcanzables, que supondrían un incremento de temperaturas inferior a dos grados. El informe advierte que las economías asiáticas serían las más afectadas, pues China podría perder hasta el 24% de su PIB en un escenario severo. Mientras que EEUU perdería el 10% y Europa el 11%.  

En algunos aspectos, se dan curiosas coincidencias entre los enunciados de SR y el del informe de 676 páginas “España 2050”, presentado hace unos días por el presidente del gobierno. Un toque de atención en toda regla sobre nuestro actual modo de vida y de consumo, promovido durante tantos años. El futuro se perfila austero y plagado de cortapisas, inconvenientes e impuestos; con crecimientos económicos bajos y, de paso, en el ámbito climático, con un panorama calamitoso. 

“La España de 2050 será más cálida y más árida. Habrá más sequias, más incendios, más olas de calor, más lluvias torrenciales y mayor transmisión de enfermedades por alimentos, agua o animales; cuestiones todas ellas que podrían reducir el bienestar de nuestra ciudadanía”, se puede leer en el informe. El Seguro debe prepararse para la que se avecina.  I