Francisco Ruiz
Director del departamento de Responsabilidad Civil de Asefa

Ante la mirada tradicional de la sociedad, el sector de la promoción y construcción se ha presentado como un sector económico cíclico y conservador en términos tanto de innovación como de gestión. Sin embargo, es indiscutible su papel como locomotora de la economía nacional y su capacidad para generar empleo.

Con unas estimaciones positivas sobre la recuperación económica sustentadas en la vacunación, en el plano sanitario y el estímulo fiscal previsto, el sector de la construcción será, sin duda, el motor de la recuperación económica del país.

Se le atribuye a este sector un sesgo conservador en aspectos como innovación o modelos de negocio. Una visión desvirtuada y que es fácilmente rebatible gracias a aspectos de diversa índole, entre los que se encuentran:

  • los modernos modelos constructivos (vivienda industrializada)
  • las nuevas formas de comercialización del producto (build to rent)
  • la adaptación al reto que supone el cambio climático, exigido por la sociedad, por las Administraciones y a favor de la eficiencia económica (sostenibilidad)
  • los impactos de la pandemia en la demanda (oficinas flexibles o viviendas que puedan compaginar también la actividad del teletrabajo) 
  • las necesidades derivadas de nuevas formas de negocio disruptivas (el auge de la logística como consecuencia del comercio electrónico)

El dinamismo del negocio de la promoción y construcción es alto y será la fuerza motriz que mantendrá el ritmo de producción del sector.

Sin embargo, un elemento que se mantiene en el tiempo sin que sufra una alteración significativa es la complejidad y la exposición al riesgo contenida en el proceso constructivo. Nos encontramos en entornos de trabajo con numerosos intervinientes, espacios reducidos, tiempos de ejecución exigentes y con un riesgo implícito en la ejecución de los mismos. La materialización de estos riesgos dan lugar a daños provocados a terceros (viviendas colindantes, conducciones subterráneas, bienes preexistentes, daños personales a viandantes,…) y accidentes de trabajo, donde puede verse comprometida la responsabilidad del empresario del sector de la promoción y la construcción.

Podemos mencionar que el índice de incidencia de accidentes de trabajo del sector de la construcción es el más acusado de los cuatro grandes sectores que agrupan las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Como aseguradora del sector de la construcción, nuestro objetivo siempre ha sido ofrecer coberturas adecuadas que permitan al sector transferir estos riesgos y poder servir de escudo y palanca en la gestión de los mismos. Es esencial disponer de una póliza de responsabilidad civil con unos límites adecuados a sus riesgos (incluido el sublímite por víctima), con coberturas que no excluyan los daños a conducciones por ningún motivo y una garantía de post-trabajos robusta.

Nuestra oferta aseguradora en el ramo de responsabilidad civil se adapta a las necesidades de todos los gremios del sector, proporcionando las coberturas más adecuadas en función de la actividad del asegurado. Para colectivos específicos como los autónomos o los fabricantes de materiales de construcción ponemos a su disposición productos concretos que puedan satisfacer sus necesidades específicas de transferencia de riesgos. Por ejemplo, el pack Producto Plus para fabricantes de productos de construcción incluye como garantía el coste del propio producto defectuoso.

El modelo de aseguramiento de estos riesgos se formaliza en una póliza anual que cubra toda la actividad del asegurado. También es posible la contratación de pólizas para obra concretas con el objetivo de dar respuesta a la responsabilidad de promotores ocasionales o proyectos que tengan obligado aseguramiento durante su completa ejecución (por ejemplo, por exigencia de un pliego de licitación pública).  I