Han pasado cinco años desde que la correduría Argente, dejó la oficina que tenía en la valenciana calle de Uruguay. Un año antes había comprado un local al que realizó una reforma integral para transformarlo en un lugar cálido y cómodo para trabajar. Las nuevas instalaciones se diseñaron con espacios amplios y mucha presencia de cristal, para que la luz no encuentre obstáculos; se seleccionaron dos colores de referencia: el blanco y el naranja. En la búsqueda de ese nuevo espacio laboral se priorizaron además dos factores: que estuviese bien comunicado y que se ubicase en un lugar de referencia. Ambas características las encontraron en un edificio de la Plaza de España, en Valencia, donde desde entonces tiene su sede la correduría. 

La oficina tiene dos zonas perfectamente diferenciadas. Una, que  denominan “la fábrica”, donde trabajan y que destaca por ser un lugar lleno de luz y ‘vida’. Es un espacio diáfano, al que no se da acceso ni a los clientes ni a los representantes de las compañías, porque se quiere mantener la confidencialidad de las gestiones. 

La otra, que abarca el resto de las instalaciones, cuenta con dos salas de reuniones, en las que se atiende a los clientes y a los representantes de las aseguradoras, y una sala multiusos, preparada para formación y que hace de office. Es aquí donde el personal toma el café, habla y se relaja. 

 

En la correduría trabajan en total seis personas, entre las que se  distribuye el trabajo de Empresas, Particulares y Administración,  con la peculiaridad de que sus suscriptores son también los responsables de la tramitación de los siniestros en sus correspondientes áreas de responsabilidad. Este equipo, se reconoce, tiene “un nivel profesional muy bueno, con una enorme fidelidad y muy identificado con la empresa. Sin duda, haber llegado hasta aquí ha sido por la aportación de todo el equipo”.

La cultura de la empresa está marcada por la proximidad al cliente, que está en el centro de la actividad y al que se le dispensa una atención y un trato que le hagan sentirse exclusivo. Y es que, se afirma, “a todos como consumidores nos gusta ser distinguidos de alguna forma y recibir un trato diferenciador”. Esto, además, “nos ayuda a diferenciarnos de la competencia. Por ejemplo, en los riesgos industriales, que son el eje de nuestra actividad, contamos con unos vínculos de asesoramiento en materia de riesgos que son muy valorados por los clientes pues sienten que transitamos juntos su camino empresarial”. 

 

Comunicación de calidad

Argente destaca asimismo por la claridad de sus gestiones con los clientes. También, por la calidad que otorgan a las comunicaciones vinculadas a la gestión (suscripción, siniestros, etc…); todos los correos que se envían responden a una calidad mínima en la redacción y contenido. A ello se suma otro factor diferencial:  el principio de no enfadarse nunca, dejando siempre margen para no llegar nunca a un punto de no retorno.

¿Y el teletrabajo? Desde la correduría consideran que ha tenido cosas buenas y menos buenas. La primera valoración es muy positiva pues ha permitido preservar la salud de todos y a la vez seguir manteniendo el servicio habitual. La parte negativa, se constata, es “no poder estar todos juntos compartiendo alegrías y penas; haber renunciado a darnos un sentido abrazo cuando la ocasión lo requiere es algo que llevamos especialmente mal”.  I