Ready?

Nada, ni nadie, seremos igual. Lo admitamos o no, todos hemos cambiado. También como sociedad y por supuesto como empresas. Mi optimismo natural, y con las vacunas llamando a nuestras puertas, me dice que en unos pocos meses, con todas las precauciones necesarias eso sí, recuperaremos la ‘nueva’ normalidad. Pero será bastante diferente a lo que conocíamos. ¿Hemos hecho los ‘deberes’ y estaremos listos?  

El confinamiento nos ha hecho dar un paso de gigante en digitalización, con sus pros y contras. Pero, ahora tenemos un buen problema a resolver para determinar cuándo y, sobre todo, cómo volvemos a las oficinas. Hay muchos modelos y posibilidades; de lo acertados que estemos dependerá buena parte del futuro del sector tanto en organización como en atracción y retención del talento. 

Mientras, la banca va dando cuenta desde comienzos de año de su proceso de reestructuración y sus planes de ajuste de oficinas. Así: CaixaBank (que tiene como gran aliado a Mutua Madrileña) cerrará más de 1.500 oficinas tras su fusión con Bankia; Santander (con Mapfre y Aegon como principales referencias aseguradoras) cerrará más de 1.000 oficinas en este primer semestre; BBVA (con Allianz y Sanitas como referentes) perderá 530; y de Liberbank no se tienen noticias, pero no hace falta ser muy lince para adivinar qué ocurrirá tras su integración con Unicaja. 

¿De qué forma impactarán estas reducciones en la venta de productos? Veremos, pero yo no dudo que todos se ‘pondrán las pilas’. Por cierto, no parece muy descabellado pensar que una parte de quienes salgan de esas oficinas bancarias puedan ser útiles al sector, bien como empleados o como asesores financieros, un canal llamado a un gran desarrollo en los próximos años. Máxime si se hace caso a las peticiones de las propias aseguradoras, representadas por Insurance Europe, de apostar por una educación financiera de alta calidad y concienciar sobre la necesidad de ahorrar para la jubilación en un entorno de presión demográfica. No creo que las autoridades comunitarias atiendan la reclamación sectorial de incentivos fiscales para que los productos de seguros sean “asequibles y atractivos”. Pero coincido con el planteamiento de Unespa, de empoderar al cotizante español para que pueda tomar decisiones adecuadas cara a la jubilación. 

En todo caso, no olvidemos nunca el valor creciente de los mediadores profesionales en este panorama; son quienes mejor conocen la situación y necesidades de los clientes. Y no nos cansemos de invertir en innovación y conocimiento del asegurado; daremos así rápidas soluciones a su mundo cambiante. En esa buena línea van el acuerdo de Zurich con MediaMarkt para ofrecer protección de RC en la movilidad urbana o las decisiones de Allianz, con un servicio para conocer de inmediato el importe de la reparación del vehículo, o de Mapfre de ampliar a toda España la solicitud de grúa por twitter. 

En nada, igual hasta logramos dar respuesta a todos los posibles riesgos que se planteen y sin problemas de falta de capacidad o exclusiones. ¿O no?  I

 

Juan Manuel Blanco.