El poder de las personas

 

Probablemente es lo que nos ha traído hasta aquí. La evolución humana ha sido lo que conocemos hoy gracias al poder de las personas, algo que parece sencillo, pero que tiene muchas facetas, y por lo que la especie humana ha evolucionado mejor que ninguna otra especie en la historia del mundo, e incluso ha hecho que, en el seno de los propios humanos, unos colectivos hayan conseguido mayores niveles de calidad social, económica y de bienestar.

Es posible que el poder de las personas esté en la capacidad de esforzarse por unos objetivos, por conseguir ciertas mejoras individuales, pero lo más seguro es que al esfuerzo hay que añadir la capacidad de realizarlo en grupo, con sincronía y objetivos comunes, con división de tareas coordinadas y planificadas. Ese es el verdadero poder de las personas.

Los últimos meses, más de un año ya, han sometido a los que habitamos el planeta a una serie de pruebas que no habríamos imaginado hace tan solo algo más de un año. Y no solo es la muerte que nos ha visitado en masa y cada día, no solo la enfermedad y la falta de ciertos elementos básicos para la supervivencia de las personas, como es la proximidad, la sociabilidad, los afectos, etc. Psicológicamente, nuestra especie, tan capaz y “poderosa”, ha sufrido una de las peores pruebas a la que se puede someter: una pandemia global sin recursos sanitarios que la pudieran resolver.

Y justo en ese punto ha sido en el que el poder de las personas ha aflorado de nuevo y ha conseguido que en un tiempo record podamos disponer de armas médicas para poder luchar con cierta igualdad contra el virus SARS-CoV-2, que hasta la fecha se ha mostrado como uno de los más mortíferos de la historia.

 

Tecnología y trabajo en equipo

Algo que el poder de las personas también ha desarrollado es la tecnología, una herramienta imprescindible para entender cómo los seres humanos estamos librando una batalla contra un enemigo invisible pero terrible; sin esa creación del hombre, y gracias al poder de las personas, esta historia se habría escrito de un modo diferente.

Los mismos elementos: la tecnología y el poder de las personas trabajando juntas y coordinadas, han conseguido que las empresas hayamos superado una prueba definitiva sobre las estructuras, los equipos, los métodos, procesos y servicios; algo que era impensable y para lo que ninguna empresa estaba de forma previa totalmente preparada.

Sin embargo, el poder de las personas ha conseguido que la práctica totalidad de las aseguradoras, eso sí unas con mayor rapidez que otras, hayan conseguido mantener la actividad, el servicio y los sistemas funcionando. Esto ha sido tremendamente importante en una actividad como la que desarrollamos las compañías de seguros de decesos, ya que precisamente a nosotros la pandemia nos ha puesto más a prueba si cabe, tensando los servicios que habitualmente prestamos, de una forma tremendamente importante y a lo que hemos respondido de manera ejemplar gracias al poder de las personas, las que componen nuestra plantilla, y ¡cómo no! a las que en las estructuras funerarias dan soporte a la prestación del servicio que, en los primeros meses de la pandemia, supuso un reto tremendo y que quizás merecería un mayor reconocimiento, el mismo que les hacemos desde aquí.  I