El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King pronunció uno de sus discursos más conocidos, un icono ya en la memoria de la Humanidad: I have a dream. No voy a centrarme en el justo deseo que reivindicaba de coexistencia armoniosa y como iguales de personas de distinto color de tez. Quiero hablar de sueños y de anhelos personales.

Al menos dos de ellos se han cumplido, de momento, con la compra de Artai por Howden. Uno, el de Jaimé Borrás, que se queda como presidente, por el espléndido colofón que para su vida profesional supone integrar un sólido y esforzado proyecto nacido en Galicia, pero con desarrollo en medio mundo, en uno de los brókers internacionales punteros. Logra además mantener en sus puestos a sus más estrechos colaboradores, empezando por el consejero delegado, Ruben Martínez.

También empieza a cumplir su sueño José Manuel González, CEO de Howden Broking Group. No creo traicionar su confianza si desvelo ahora lo que él me viene reconociendo desde hace años (nos conocemos desde sus primeros pasos por el Cortijo Gota de Leche, de Sevilla): “algún día dirigiré el tercer bróker del mercado español”. Tras las compras de los últimos tiempos, ahora, con la suma de Artai, y teniendo en cuenta lo que está pasando entre sus predecesores en el ranking nacional, ese objetivo parece cada vez más cerca. Y un detalle no nímio, el anuncio de la operación (por cierto, sumamente complicada ya que poner de acuerdo a casi una veintena de accionistas no es fácil) ha coincido en el tiempo con el levantamiento de las medidas cautelares a la exdirectiva de Willis, Ana Matarranz, que parece llamada a jugar un papel importante, sumando, y mucho, en el futuro de Howden en España. Visto lo visto, no me sorprendería que José Manuel tenga ya un listón bastante más alto en su sueño.

Otro sueño cumplido tendremos en el sector si se logra finalmente lo que anunció en primicia nuestro BDS: que el Seguro español, liderado por Tirea, pero con el respaldo de las instituciones más representativas (entre ellas las referentes en Mediación), además de la DGSFP, CEO o Cepyme, logre hacer realidad el proyecto conjunto que va a presentar al Gobierno para acceder a los tan aireados fondos de recuperación de la Covid-19 por un importe mínimo de 40 millones de euros. Se articulará en torno a CIMA y pretende potenciar el desarrollo de iniciativas que digitalicen la Mediación, así como adaptar las capacidades de conectividad para optimizar sus operaciones con las aseguradoras y los clientes, redundando en una mejora de los servicios prestados. Permitiría -si se logra y luego hay unión real de todas las partes implicadas, sin personalismos que lo torpedeen- acceder a recursos económicos relevantes para una parte muy importante de la distribución de seguros. Un buen anhelo ¿a que sí?

No me resisto a una mínima referencia al nuevo acuerdo de Mapfre y Santander: permitirá a la aseguradora ofrecer productos y servicios (como cuentas corrientes, tarjetas de crédito, hipotecas, créditos al consumo y domiciliación de ingresos y de recibos y, en el caso de las empresas, cuentas, créditos y préstamos, avales, leasing,…)  a través de su red comercial en España, compuesta por cerca de 3.000 oficinas, más de 2.240 empleados comerciales y 8.000 mediadores de seguros. Una buena alianza de dos líderes en lo suyo, aunque -en mi opinión- bien hará el grupo de Antonio Huertas en ‘atar fino’ que se dice a un banco que en su historia reciente no ha parado de dar bandazos en Seguros. ¡Y no será porque no tiene potencial y capacidad!

 

Juan Manuel Blanco.