La mujer en el mundo legal: pasado, presente y futuro

En la banda de edad entre 25 y 45 años, su presencia en la profesión de la Abogacía (54%) es mayoritaria con respecto a los hombres

 

La paridad en número de abogados y abogadas está cerca de ser una realidad, aunque eso no se traduzca en un reparto equitativo de los puestos de responsabilidad. El mundo legal, como el resto de la sociedad, aún está lejos de alcanzar la igualdad en esta materia, pese a que se ha avanzado con respecto al pasado y el futuro augure aún más oportunidades para que todas y todos tengan las mismas oportunidades.

 

 

Las primeras mujeres abogadas

En España, el mundo legal estaba, hasta hace no mucho, dominado completamente por hombres. Ni siquiera estaba permitido que las mujeres pudiesen estudiar en la universidad, derecho conquistado en 1888. La escritora y periodista Concepción Arenal tuvo que disfrazarse de hombre para acudir, como oyente, a clases de Derecho en la universidad desde 1842 a 1845.

Como en todos los ramos, siempre hay pioneras. En 1922, hace casi 100 años, recibió su título la primera abogada española, María Ascensión Chirivella. Ingresó en el Colegio de Valencia cuando las mujeres no eran admitidas en organizaciones de letrados de países como Bélgica, Francia o Italia. Ejerció su especialización en Derecho Civil durante ochos años y participó en actos políticos defendiendo los derechos de la mujer.  

A Chirivella le siguieron otras abogadas célebres, como Clara Campoamor, que se licenció en el mismo año 1922 y que se convirtió en la principal conferenciante de la Asociación Femenina Universitaria y Academia de Jurisprudencia. Por su parte, Victoria Kent fue la primera mujer en participar en un Consejo de Guerra que colaboraba con el Tribunal Supremo. Pero ser las primeras tiene un coste, y tanto Kent como Campoamor fueron expedientadas por no defender la moral de la época, no ser lo suficientemente femeninas o ir en contra de la iglesia católica. 

 

La brecha salarial también es una realidad en el mundo legal, pese a que las tarifas de los profesionales son libres; se calcula que en la Abogacía la brecha entre lo que cobran hombres y mujeres es de unos 450 euros.

 

Pese a que con la II República parecía que se abría el camino para que las mujeres pudiesen ejercer la profesión de su elección, en 1934 Rafael Aizpun Santa Fe estableció una orden que negaba el acceso de la mujer a la Fiscalía, a la Judicatura y a la Cámara Fiscal con la siguiente justificación: «se acepta la igualdad, pero esta se evade cuando se objeta la maternidad y la perpetuación de la especie».

La posterior Guerra Civil y la dictadura franquista afectaron aún más a la evolución de la igualdad en la profesión para las mujeres, retrasando su presencia en la Justicia a finales del siglo XX. Pese a ello, estas primeras mujeres abrieron el camino para que, más adelante, otras tuviesen la oportunidad de labrarse una carrera como abogadas.

 


Papel de ARAG en el sector legal

Las empresas relacionadas con el sector de la Defensa Jurídica también necesitan actualizarse y algunas han recorrido ya un buen trecho. Un ejemplo puede ser la líder del ramo, ARAG, que no solamente cuenta con una plantilla mayoritariamente femenina (un 61,2% en 2020), sino que también, y a diferencia de la media del sector, cuenta en su Comité Directivo con una representación femenina del 50%; de hecho, el 60% de los directivos de la compañía son, en realidad, directivas. 

Esta paridad se refleja también en los abogados que trabajan en la compañía. Belén Pose, directora del Departamento de Asesoría Juridica Corporativa, es también miembro del Comité Directivo. Dos de los tres trabajadores con los que cuenta su equipo son mujeres abogadas. En otro Departamento de la aseguradora, el de Asistencia Jurídica Telefónica, todos sus miembros son profesionales de la abogacía. Concretamente cuentan con 19 personas, de las cuales 13 son mujeres. De ellas, dos son las coordinadoras de la plataforma. 

Silvia Cruz, directora de Planificación y RRHH de la compañía, explica que “la negociación del que es ya nuestro segundo Plan de Igualdad (el primero fue firmado en 2008) envía un mensaje muy claro a la organización de que la compañía es sensible y que prioriza estas cuestiones, lo que contribuye a añadir normalidad a cuestiones tan básicas como aceptar la flexibilidad por motivos de conciliación, especialmente ante el colectivo de mandos intermedios”.

La diversidad real ayudará a que el sector legal siga evolucionando, al contar con conocimientos, perspectivas y formas de pensar diferentes a las que hasta ahora han tomado decisiones. Esto es esencial si tenemos en cuenta lo importante que es el derecho en el desarrollo de las sociedades y en la garantía que la justicia sea igual para todos y todas.


 

Obstáculos en el presente

Por suerte, los tiempos han cambiado y la situación es mucho mejor que hace cien años. No obstante, eso no significa que no quede mucho margen para la mejora y la equidad real. 

En 2020, y según el Sistema Estadístico de la Abogacía, las mujeres representaban el 43,92% de los colegiados. El 44% de los abogados censados son mujeres y ellas representan el 56% de los colegiados que no ejercen. Es significante que este dato muestre que las mujeres que deciden no continuar con su carrera sean más que los hombres. Las oportunidades para desarrollar una carrera profesional y para poder ascender o los obstáculos que se encuentran las mujeres en su camino no son las mismas y, por tanto, muchas de ellas deciden no continuar con su trabajo. En la dificultad de conciliar la vida familiar con la actividad profesional reside, muchas veces, la raíz del problema. 

Según un estudio de Metroscopia de 2017, el 78% de abogados encuestados consideran que los hombres gozan de una mejor situación para compaginar vida laboral y personal y un 72% expresa su disconformidad con los medios de conciliación que existen en la actualidad. En su opinión, los planes de igualdad y la flexibilidad horaria son puntos para mejorar. 

El mismo estudio arroja también un dato interesante: el 67% de los hombres no cree que en la Abogacía predominen los comportamientos machistas, mientras que el 62% de las abogadas creen justo lo contrario. Existe un problema cuando estos comportamientos son obviados o ni siquiera detectados por la mayoría de los hombres, mientras que las mujeres que los sufren sí que son conscientes de su existencia. 

La brecha salarial también es una realidad en el mundo legal, pese a que las tarifas de los profesionales son libres. En el estudio de 2017 de Metroscopia se calculaba que en la Abogacía la brecha entre lo que cobran hombres y mujeres es de unos 450 euros. 

 

 

Techo de cristal

Pese a que casi la mitad de los abogados son mujeres, esto no se traduce por el momento en mayores puestos de responsabilidad y liderazgo. Son los datos los que nos pueden mostrar esta realidad mejorable. 

Según el informe “Datos estadísticos mujeres directivas en España en el sector jurídico”, de Women in Legal World, en los órganos de gobierno hay 366 mujeres frente a 588 hombres. En el Tribunal Constitucional hay 10 hombres frente a 2 mujeres. En el Supremo, 61 hombres y 16 mujeres. En los tribunales superiores de justicia, hay 318 hombres y 186 mujeres. En los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas hay 318 hombres y 186 mujeres; y en las Audiencias Provinciales, se contabilizan 588 hombres y 366 mujeres. En la Audiencia Nacional es el único lugar donde los datos están más igualados: 39 hombres y 31 mujeres. 

En los Decanatos de los Colegios de Abogados hay 71 hombres y 12 mujeres y, con respecto a la carrera fiscal, el informe destaca que, aunque el 65% de los fiscales son mujeres, los directivos que hay en el Ministerio Fiscal suponen un 62% de hombres. 

En cuanto a los grandes bufetes, el citado informe de Women in a Legal Word indica que en los 19 principales despachos hay 851 socios y tan solo 201 socias. Y de los socios directores de 89 de los principales despachos de abogados de España, 91 son hombres (94,7%) y solo cinco son mujeres (5,3%).

 

Aunque las mujeres pueden estudiar y formarse como abogadas y desarrollar una carrera profesional, las oportunidades y los puestos de responsabilidad no están repartidos equitativamente

 

Según el estudio “Mujeres juristas en los Consejos de Administración del Ibex 35”, elaborado por el Centro de Gobierno Corporativo de Esade y Women in Legal World, el 88% de las empresas analizadas contaban con algún jurista en su Consejo de Administración, pero solo 21 de ellas eran mujeres. 

Esta desigualdad también acaba afectando también a la percepción del desempeño que se tiene de hombres o mujeres. El ranking anual de Best Lawyers Spain reconoce la buena práctica de los abogados según las valoraciones de sus compañeros. En 2020, la clasificación general la componían un total de 3.709 abogados, del que solo 1.127 eran mujeres (un 30,3%). De los 163 elegidos como los mejores, solo 25 eran mujeres. 

Como podemos ver, aunque en el presente las mujeres pueden estudiar y formarse como abogadas y desarrollar una carrera profesional, las oportunidades y los puestos de responsabilidad no están repartidos equitativamente. Hasta que no se consiga una igualdad real, desaparezca la brecha salarial y se tengan las mismas oportunidades de conciliación, muchas de ellas decidirán no continuar con su profesión al verse relegadas a un segundo puesto. 

 

 

De aquí en adelante

El futuro de la profesión se puede llegar percibir si nos centramos en las mujeres menores de 45 años que ejercen la profesión, que actualmente son un 54% con respecto al 46% de los hombres. En el tramo de 25 a 45 años es aún más destacable, pues el porcentaje de mujeres profesionales sube hasta el 58,45%. 

Estos números son esperanzadores, pero ya hemos podido comprobar que un mayor número de colegiadas no se traduce en las mismas oportunidades en los puestos de responsabilidad. Es cierto que el relevo generacional hará que, poco a poco, estas diferencias se vayan igualando con el paso del tiempo, pero también se deben realizar políticas activas de inclusión y paridad para que en el futuro el porcentaje de mujeres que ejercen y mujeres en órganos decisivos sean proporcionales. También se debe poner en valor el talento femenino, impulsar planes de diversidad en los despachos de abogados, mejorar la conciliación personal y laboral y aplicar medidas para prevenir el acoso laboral. 

Es en lo que trabajan proyectos como Women in Legal World, organización sin ánimo de lucro que trabaja para promover a la mujer en puestos directivos, potenciar y dar visibilidad a mujeres en el ámbito legal y generar un impacto en la sociedad para que se tomen en mayor consideración sus opiniones.  I