Borrón y...

 

Todos deseamos que este nefasto 2020 acabe cuanto antes. Es decir, apurar rápido los contados días del año y, como se suele decir, hacer borrón y cuenta nueva. La llegada de la vacuna abre un panorama esperanzador y, al menos, nos ha devuelto la ilusión. La desgracia es que no traiga la sensatez a quienes nos gobiernan.

En nuestro sector vamos a vivir en crisis’ con una subida del impuesto de primas de seguros que castigará a toda la población, con más incidencia en las clases más necesitadas. También vamos a sufrir otro ejemplo de improvisación de quienes mandan: no haber previsto un período transitorio para aplicar la subida al IPS pues a mediados de diciembre los recibos se han emitido mientras la norma no está aprobada. Hay que ser ‘i’ para cambiar una disposición que afecta al Seguro y no pensar ni preguntar en cómo funcionan las aseguradoras que deben aplicarla. ¿Qué deben hacer con los recibos de enero que ya están lanzando, aplican el 6% (en vigor) o el 8% (todavía ni aprobado)?

Y de las pensiones, mejor ni hablar. Ya puestos a cargarnos el ahorro individual, no se escuchan los criterios de las organizaciones que saben. Y ello mientras los expertos destacan que las recomendaciones del Pacto de Toledo aprobadas por el Congreso tienen una visión “muy continuista e insuficiente” y no resuelven los graves problemas de sostenibilidad del sistema. Lógico si tenemos en cuenta que dicha propuesta no incorpora recortes, ni incremento en los ingresos, pero sí aumenta otros gastos.

Con este marco, el sector afronta además un 2021 en el que el endurecimiento de precios será una realidad, más en riesgos industriales que en particulares. Un ejercicio en el que parece veremos un fuerte aumento de tasas en todos los ramos y una reducción de capacidad y de coberturas, mientras se asume la factura del Covid-19 que, según las estimaciones, añadirá 10 puntos de siniestralidad al ratio combinado del reaseguro, que se prevé endurezca condiciones en las líneas de negocio más perjudicadas.

Un año que seguirá cargado de cambios a nivel tecnológico; con continuidad en la concentración en entidades y mediadores (con las miras puestas en la integración de Aon y Willis y en los movimientos de los ‘ex’ de estos últimos); con cambios en organizaciones (¿entre ellas, el Consejo General?); con el enfoque del sector en lo que tiene que ver con cambio climático y desarrollo sostenible; la generación de respuestas al problema del envejecimiento (y, ¡porqué no!, al aprovechamiento de los mayores); de compromiso con los más necesitados (con la crisis económica serán muchas las pymes y autónomos que necesitarán ayuda); la puesta en marcha de un sistema de cobertura del riesgo de pandemia, con el respaldo del CCS; la llegada de competidores (Ikea, entre otros); y la consolidación del teletrabajo, dando prioridad a las personas.

Estamos en un momento de cambio profundo, que ha modificado las prioridades. En todo caso, como resaltaba el CEO de Metlife, Óscar Herencia, en un boletín de #RedEWI, son tiempos de ser todos “más humanos y mejores profesionales”.

Extremen cautelas, pero disfruten de estas Navidades, dentro de lo posible. Volvemos a hablar en un 2021 que será apasionante. Ya lo verán. I