Visto lo visto a nivel de aseguradoras (con posiciones muy asentadas entre las apetecibles y unas exigencias de precio desaforadas), estaba claro que éste iba a ser el año de la consolidación a nivel de corredurías. Va camino, como demuestran las múltiples operaciones de las que damos cuenta cada semana en el BDS y, singularmente, todos los procesos a punto de completarse y que protagonizarán una segunda parte de año me da que con mucho trabajo para los periodistas. Un pequeño adelanto: entre ellas están media docena de las que de momento son un referente en las principales asociaciones.

Es lógico. Como me explicaba hace poco el primer directivo de un gran broker, no tiene ningún sentido que en mercados como el francés, con mucho mayor volumen de primas que el nuestro, el número de brókers esté en torno al millar y aquí hablemos de bastantes más de 5.000. Y eso en un entorno donde hay mucho capital, muchos fondos, llamando a la puerta, deseosos de invertir, aunque también es cierto, no a cualquier precio. Buscan por supuesto una rentabilidad que garantice un lógico retorno del capital, pero también negocios con futuro. Y ahí es donde se aprecian auténticos dramas. 

No invento nada si recuerdo algo de lo que se habla desde hace tiempo: estamos a las puertas de un profundo cambio generacional a nivel de corredurías y en muchos casos no hay continuidad. No se ha sabido atraer a los hijos como continuadores, o estos no valen, y faltan jóvenes licenciados entusiasmados con el Seguro y con liderar una correduría. Como me decía el mentado directivo: “yo estoy en un grupo comprador, pero ¿cómo le explicas a ese propietario de correduría líder de su comarca, con más de 70 años, cuyos hijos no quieren trabajar en el sector, y con una plantilla en sus oficinas con una edad media próxima a la jubilación, que aunque haga el mejor precio, no hay ninguna posibilidad de acuerdo por mucho que insista en la fidelidad de una cartera muy personal, a la que él conoce de toda la vida y cuya continuidad no está para nada garantizada una vez él ya no esté?. Y hay muchas con ese perfil”.

Es cierto que en esta carrera de fondo que es el Seguro se están haciendo cosas interesantes y acertadas para atajar el problema. Van en muy buena línea las formaciones e iniciativas desplegadas por los Colegios de Mediadores, el propio Consejo General y casi todas las asociaciones encaminadas a ayudar en el relevo de las empresas de Mediación. También, la labor de organizaciones como Newcorred, dando todo tipo de servicios de apoyo, acompañamiento y ayuda en el día a día de los corredores/corredurías que empiezan actividad, o de ebroker y E2K buscando la captación de universitarios para que desarrollen su carrera profesional en la Mediación Profesional. Ahora bien, falta hacer mucho más. Y aquí debería haber mayor implicación del conjunto del sector. Me sigue pareciendo que hablamos mucho, pero hacemos bastante menos de lo que deberíamos.

Y un matiz final: creo que ha acertado Javier Barberá al pedir una información contractual más depurada al suscribir una póliza, primando la calidad sobre la cantidad. Yo añadiría también la claridad y un reconocimiento expreso del cliente de que entiende perfectamente lo que cubre y no cubre su seguro. 

 

Juan Manuel Blanco.