Hace unos días pudimos disfrutar de una Semana del Seguro casi como antaño, recuperando la presencialidad y pudiendo estrecharnos la mano, aunque con cierto cuidado y manteniendo las mascarillas; lo necesitábamos, después de este período complicado. Me llamó la atención que el Foro de Alta Dirección Aseguradora se centrase en Sostenibilidad. Sin ahondar en el tema, me quedé con una idea clara: la Sostenibilidad debe ser equivalente a Generosidad. Generosidad para con las personas que compartimos el mundo o las venideras tras nosotros. Es decir, querer y cuidar a todos, amigos y enemigos, convirtiendo la vida en la Tierra en más llevadera y alegre.

Trasladado a un foco más profesional, la Sostenibilidad se debería materializar por parte del líder o la persona encargada de organizar a otros en ser justo con los empleados, poniendo en el centro a los demás y olvidándose de uno mismo. Justo en cuanto a condiciones laborales, salariales y de bienestar. Y el profesional, por su lado, debe también ser justo con su esfuerzo, implicación y trabajo, tratando de aportar lo mejor de sí mismo en cada tarea. No es fácil, pero hay que buscar una simbiosis cuasi perfecta entre ambas partes.

La empresa y sus directivos deben buscar además la innovación constante, identificando mejoras en cada área, proceso o producto para hacer perdurar a la empresa. Solo quien mira hacia adelante cada día puede mejorar e intuir o al menos prepararse para lo que viene.

 

Evitar batallas de egos

Por supuesto, es clave empoderar a las personas. Tenemos que lograr que cada profesional de la compañía sea consciente de que tiene un papel clave y que debe saber identificarlo, valorarlo y sentirse orgulloso por ello. Es importante cohexionar a los equipos, haciéndoles conscientes de su papel relevante en la maquinaria. Una maquinaria, no lo olvidemos, que falla si una de las piezas no va y que funciona con éxito si todos los fragmentos están bien engranados, engrasados y son fuertes. 

Lamentablemente, hay ejemplos en contra constantemente. Directivos centrados únicamente en el corto plazo, influidos por planes de incentivos, bonus, aferrados a su compañía como a una tabla de salvación, que dejan de pensar en lo mejor para la empresa y su futuro; es decir, se olvidan de pensar en el medio y largo plazo. 

Otro problema añadido: en bastantes empresas, y el Seguro no se libra de ello, hay batallas de egos, lo que provoca, en el mejor de los casos, desviaciones del objetivo común de búsqueda de la excelencia profesional y empresarial. Y que provocan un efecto aún más preocupante: inducen al desalineamiento de los profesionales con la empresa, estimulando la salida de grandes talentos. 

El buen líder es quien busca el bien de los demás y de la empresa por encima del suyo propio. Él es el que, a la postre, recoge más alegrías, tanto profesionales como la más importante: el reconocimiento de las personas. Y eso que, seamos sinceros, todos tenemos una memoria de pez. ¿Cuántos directivos son laureados durante sus años de liderazgo, pero luego se quedan semi olvidados cuando llegan a la jubilación? Ojalá fuese un objetivo de los líderes, alcanzar un reconocimiento sostenible que no derive del poder de su posición, sino del bien entregado a los demás durante tantos años.