Nuevos riesgos, nuevas oportunidades

 

Surgen en el mercado nuevas oportunidades asociadas a un panorama de riesgos en evolución. Bain & Company tiene la receta para aprovechar estos cambios: una oferta eficiente, automática y digital.  El uso de la tecnología gana peso como fuente de diferenciación y de creación de valor para el cliente.

 

 

Santiago Casanova, partner de Servicios Financieros de la firma, comenzó la jornada dibujando un entorno en el que los riesgos tradicionales se van reduciendo como resultado de la evolución científica y social (por ejemplo, las muertes en carreteras), a la par que otras amenazas globales están surgiendo con un alto potencial de disrupción, como el cambio climático, las enfermedades infecciosas y la ciberseguridad. Las aseguradoras deben desempeñar un papel relevante en la mitigación de estos riesgos y la previsión, sirviéndose de la tecnología para identificar, incluso en tiempo real, estos riesgos.

“Sigue habiendo una gran oportunidad para las aseguradoras que consigan desplegar capacidad para habilitar nuevos modelos de negocio que atiendan a población, a los particulares y a las empresas, en los nuevos riesgos y sean capaces de entregar toda esta oferta de una manera más eficiente, automática y digital”, resumió Casanova.

A nivel global, el mercado asegurador ha crecido en los últimos años y las previsiones de la consultora apuntan a que lo seguirá haciéndo. Según las cifras presentadas en la jornada, los aproximadamente 3,9 billones de dólares en primas mundiales de 2010 han crecido en la actualidad hasta 6 billones. En 2030 podrían alcanzar los 9-10 billones. 

 

Plataformas abiertas

Con este telón de fondo, las aseguradoras verán afectadas por nuevos modelo de negocio que redefinirán las fronteras de la industria y que exigirán como respuesta una revisión de los productos y modelos de distribución tradicionales. Francisco Montenegro, Associate Partner de Servicios Financieros y Capital Riesgo, centró su exposición en las posibilidades de acceder a los nuevos asegurados a través de plataformas abiertas.

Con la Covid ha habido un incremento brutal de lo digital. Los clientes se están acostumbrando y moviendo hacia estos nuevos canales. ¿Qué tienen que hacer las aseguradoras para no ser solo un proveedor sin visibilidad con el cliente? Independientemente del modelo que se elija, pues no hay una solución única, Montenegro citó cuatro ejes que deben definir la estrategia en este ámbito.
El primero, saber cómo vamos a capturar la atención del cliente y tener claro qué valor se le quiere dar. Segundo, definir cómo garantizamos que el cliente viene con nosotros y tiene una participación activa (“con servicios relevantes en los momentos relevantes, sin miedo a apalancarnos en socios”, comentó). El tercer escalón es concretar cómo nos vamos a diferenciar y qué activos podemos añadir para ser distintos a otras plataformas y cómo podemos dar una experiencia de cliente que nos haga distintos. Y el cuarto, quizá el más difícil de lograr, cómo vamos a monetizar la plataforma. 

 

Revolución tecnológica

Para cumplir con éxito estas metas entra en juego la “revolución tecnológica”, según introdujo Alberto Hijosa, Associate Partner de Servicios Financieros y Tecnología de la consultora. La confluencia de nuevos hábitos de los consumidores, que demandan más servicios de forma más frecuente, nuevos modelos de negocio basados en la apertura hacia ecosistemas y la proliferación de datos internos y externos, están transformando el uso de la tecnología como fuente de diferenciación y creación de valor.

En su exposición, Hijosa se refirió a una serie de capacidades tecnológicas para tratar de dar una propuesta de valor ahora y a medio plazo. La primera de estas tendencias es el dato. Hoy, la capacidad de generar datos es “espectacular”, así como la variedad de los mismos. También se acelera su velocidad y en particular la ejecución de su gestión, siendo ahora prácticamente en tiempo real.
El segundo tema tiene que ver con la robotización y la automatización. Las nueva soluciones tecnológicas están cambiando el paradigma de cómo se hacen las operaciones, cómo se reduce la “manualidad” y cómo somos más ágiles. 

Junto a esto, el cambio en las arquitecturas de los sistemas es fundamental. Las aseguradoras son herederas de paradigmas históricos que limitan su capacidad de innovar y de integrar soluciones de terceros. Un elemento para solucionarlo es la “apificación” de los sistemas, es decir, poder consumir la tecnología como un servicio y poder modulizar los desarrollos tecnológicos. Como cuarta tendencia, citó las capacidades de computación, esto es, la nube pública. No puede “atacarse” todo lo a la vez; hay procesos más fáciles de abordar y que tienen más impacto. “Se empieza desde el back-office, avanzando progresivamente hacia elementos relacionados con el negocio”, concluyó.