Smara Conde Real de Asúa

Directora de Recursos Humanos de Aegon 

 

No todos los días se tiene la suerte de poder hacer un tour guiado para conocer el nuevo modelo de oficinas ‘del futuro’. Y aún más, hacerlo de la mano de su artífice y precursora. Lo pudimos ver en las renovadas oficinas de Aegon, en las que conocimos cómo se trabaja en una ciudad del mañana. Ubicadas en la misma sede desde 2016, Smara Conde, directora de Recursos Humanos de la aseguradora, nos mostró el alma de esta smart city; desde su plaza mayor o su biblioteca hasta cómo coger un taxi o sentarte en el aeropuerto. 

 

 

“Desde el verano de 2020 decidimos que no íbamos a volver a un modelo de trabajo tradicional: cinco días a la oficina de 9 a 18 horas. Nunca hemos tenido una cultura de presencialismo, mucho menos ahora”, confirma Conde. 

Bajo ese prisma, “nos planteamos crear un modelo híbrido que intentara mantener lo mejor de los dos mundos. Con ese propósito, el primer paso fue preguntar a los empleados. Hemos estado haciendo encuestas a lo largo de toda la pandemia. Tras analizar sus inquietudes, decidimos que el modelo fuera dos días en la oficina y hasta tres de teletrabajo en casa”. ¿Cómo se trabaja en la oficina? “En esos dos días, uno se trabaja con el equipo y otro con el equipo transversal. La mayoría de nosotros trabajamos dando servicio a otras áreas o en otros proyectos”, puntualiza.  

El segundo paso, explica Smara, fue el dar respuesta a otra pregunta clave; ¿para qué queremos usar las oficinas? Qué queremos hacer en las mismas? Es decir, qué dinámicas se harían y para qué. “Cuando vimos la oficina nos dimos cuenta de que no nos servía. La distribución ‘clásica’ de la misma no nos ayudaba a hacer el trabajo por equipos que queríamos hacer”.

Entonces, ¿cómo os ponéis de acuerdo todos los trabajadores y directivos? ¿Cómo es tu semana? “Por ejemplo, hoy, lunes, vengo con el equipo de Dirección. Estamos todos los directores porque hacemos los Comités de Dirección; sería mi día ‘transversal’. El martes vengo con mi equipo de Recursos Humanos. De miércoles a viernes no tendría que venir, pero a veces, por mi posición, tengo que estar. De hecho, al principio he querido saludar uno a uno a todos los empleados”.

Dado que aún estamos viviendo los estragos de la Covid-19, añade Smara, “el aforo no está al 100% en ningún caso, aunque ahora mismo no haya ya restricciones”. 

 

 

Cómo trabajar en una ciudad 

El cambio que ha vivido Aegon no ha sido solo a nivel organizativo y de modelo de trabajo. También se visualiza en el propio diseño de las oficinas, más acorde con la transformación tecnológica que vivimos. 

“Nos hemos inspirado en una ciudad; por eso las zonas de trabajo se llaman el Hospital, la Comisaría, el Parque. Los pasillos simulan la carretera; también tenemos zonas verdes y el techo es el cielo pintado de azul, para aportar esa sensación de espacio que buscábamos”, matiza.  

La zona de la “Plaza Mayor”, donde nos sentamos al final de nuestro Brunch, emula la típica Plaza Central de un pueblo. “Es un lugar de encuentro. Ahí tenemos el café, gratis para todo el mundo, y un espacio para comer y poder relacionarse”. En ella habrá un cartel de “Se Busca” emulando los antiguos bandos donde vamos a ir publicando las vacacantes: “Las promociones internas han aumentado un 133% con respecto al año anterior”, subraya. 

“La oficina es muy bonita”, explica Smara Conde, pero “para lo que tiene que servir es para poder trabajar con las dinámicas de equipo”. Por eso, añade: “Nadie tiene un sitio fijo, excepto nuestros compañeros de Servicios Generales y de IT, que dan servicio a todo el mundo. No hay nadie, ni siquiera el consejero delegado, que tenga un despacho”, remarca.  

 

Nunca hemos tenido una cultura de presencialismo y mucho menos ahora. Por ello, hemos creado un modelo híbrido que intentará mantener lo mejor de los dos mundos

 

Este sentimiento de que ‘todos somos igual de importantes y necesarios’ va a la par, subraya, “con nuestros valores y con la transparencia que queremos transmitir”. “Queríamos mantener lo mejor de los dos mundos: lo mejor de estar en casa y lo mejor de estar en la oficina”.

No siempre se trabaja en equipo. Por eso, “hay zonas de trabajo individual donde llegas y te conectas con tu ordenador. Hay cinco zonas así. Están señalizadas como metro, taxi, aeropuerto, etc. y una de ‘silencio’ porque una de las cosas que nos decía la gente es que desde casa la concentración es mucho más alta y necesitaban tener a veces una zona donde poder mantener esa concentración”. 
La oficina tiene también un espacio singular, como el Customer Experience, “donde están todos los equipos que hacen proyectos relacionados con la experiencia del cliente”. Y, resalta, “también tenemos una biblioteca”.

También hay una  sala de wellness, donde se ha habilitado una zona de ‘esparcimiento’ y está disponible un fisioterapeuta. “El concepto clave de la oficina son los hubs, que son los lugares donde el equipo trabaja unido la mayor parte del día con distintos espacios y la tecnología necesaria para hacer el trabajo híbrido efectivo”, concluye la ejecutiva. 

 


¿Cómo es...?

Lleva en la Dirección de Recursos Humanos desde enero de 2017. Estudió Psicología y se declara “apasionada de las personas”.  

Aconsejaría a una mujer que quiera ser directiva “que se atreva, hay que experimentar en la vida”

Madre de tres hijos, dos adolescentes (17, casi 16 y 11). Reconoce que “está en un momento intenso, pero me gusta muchísimo estar con ellos y compartir tiempo y diversión” 

“Me apasiona el ballet clásico. Sigo recibiendo clases con mi profesora de siempre cuando puedo. Hice la carrera del conservatorio por libre y luego la Royal Academy of Dance. En mi alma soy bailarina”. 

“Me encanta el vino, salir con mis amigos y leer. Soy una disfrutona y muy intensa; me gusta pasármelo ‘pirata’ tanto aquí, en casa, con los amigos… Curiosear y experimentar”



 

 

Tecnología para conversar y mantener el talento 

“Para el formato híbrido, desde nuestro punto de vista, la tecnología es absolutamente básica”, explica Smara durante la ‘visita’. “El empleado debe sentir que está incluido, tanto si está como sino físicamente en la oficina. Estar siempre conectado. Aquí también podemos recibir a clientes, por ejemplo”. 

“Dentro de nuestra cultura, lo que más importa son las conversaciones. Todo se puede arreglar con una conversación, por supuesto hablamos de conversaciones honestas y francas. No sirve que una vez al año te hagan una entrevista de evaluación del desempeño. Estas conversaciones tienen que ser recurrentes y buscábamos sitio para tenerlas”. 

Por ello, añade, todos los Hubs, “tienen salas en las que puedes tener una conversación individual”. “Además en los hubs o cercano a ellos, existen otras salas para temas concretos como una llamada o una videoconferencia individual y otras zonas donde el empleado puede buscar y encontrar concentración. Por ejemplo, cuando se quiere tener una reunión con una visita o con más gente se usan las salas de reuniones habilitadas para ese efecto”. 

Todo este modelo de trabajo se está probando ahora mismo ‘poco a poco. “Vamos a ver si funciona o no, porque de repente puede que algo no funcione”, matiza. “Lo que sí puedo asegurar es que no volveremos al modelo rígido de antes”. “Creo que se perdería muchísimo talento si no se apuesta por la flexibilidad y por el modelo de trabajo híbrido”. 

“Sí se puede” podría ser el slogan político de los nuevos modelos de trabajo comenta divertida Smara. “Hay muchas personas que pensaban que no se iba a poder, que no íbamos a ser productivos. Sin embargo, la gente está más contenta y hemos protegido la salud de nuestros empleados; nada nos importa más”. 

 


Virtudes del buen líder

“En mi lista de las principales cualidades que debe tener un líder creo que la primera sería servir a los demás. Pero servir no es servilismo. También hay que ser vulnerable porque demuestras que eres humano, no somos perfectos. A este cóctel, y en una época como ésta, que no la hemos vivido nunca, tenemos que aprender juntos. Los CEOs están cambiando: saben escuchar, tienen ganas de servir y hacen que los demás les quieran seguir. Al final eso es un buen líder. El que no cambie no sé si será capaz de captar talentos y sostenerlos en el tiempo”. 


 

¿Qué cultura quieres tener?

Escuchar a Smara hablar de su trabajo revela su pasión por lo que hace y por las personas. “Tenemos una oportunidad única de cambiar los paradigmas. Durante la pandemia hemos sido profesores, cocineros, cuidadores, amantes esposos y esposas o compañeros. Hemos sido de todo. Ha sido supervivencia”, recuerda. 

“Es fundamental pensar lo que quieres conseguir y qué cultura quieres tener. Mi cultura está basada en la flexibilidad, en la transparencia. A lo mejor hay un modelo que me funciona a mí y no le funciona a otro”, argumenta. ¿Cómo se consigue saber cuál es tu cultura? “Haciendo muchísimas preguntas y contando con gente diversa para responder a las preguntas, si no, vamos a llegar a la misma conclusión”.

A su juicio, “la cultura no deja de ser cómo te comportas cuando tu jefe no te está viendo. Qué es lo que haces cuando nadie te vigila, cuando te sale de dentro”. Por ello, desgrana, para trabajar en la compañía se debe tener sentido de empatía,;“ese es el primer rasgo del aegonita. Al final esto es como en nuestra casa, ahora estamos en nuestra nueva casa. Empatía es tratar a los demás como si fuesen de tu propia familia porque nosotros somos una pequeña-gran familia”. 

También, añade, “tienen que saber jugar en equipo porque, al final, no deja de ser la colaboración por un bien común; ser innovadores, atreverse a probar cosas distintas; saber que no pasa nada por equivocarse”.

Dentro de la innovación se incluiría todos los temas que tienen que ver con diversidad, con talento distinto, con inteligencia colectiva. A esto le sigue la exigencia. “Somos una compañía tremendamente exigente, pero nos gusta la exigencia mutua”. El último rasgo del aegonita, remarca: “Es el sentido de la propiedad”.

 

 

Un paso más de la diversidad e igualdad 

Esa apuesta por la Diversidad y la Inclusión se pone de manifiesto en que Aegon acompaña a RedEWI desde sus inicios. “Somos casi un 25% de mujeres dentro del Comité de Dirección, pero en la compañía somos un 51% de mujeres y un 49% de hombres; en ámbitos de responsabilidad sobre personas, somos un 42%-45% de mujeres, con lo cual, hemos hecho ahora el diagnóstico del Plan de Igualdad y ha sido muy positivo”, revela. 

Reconoce no obstante que le gustaría ir más allá en temas de Diversidad e Igualdad. Es decir, tener otras capacidades en la compañía. “De aquí a cuatro años a mí me gustaría tener al menos seis personas con capacidades distintas. Todos tenemos un talento y hay que descubrirlo”. 

Para Smara Conde hay ecosistemas que te ayudan a desarrollar el talento y otros que te coartan: “Si tú no te sientes libre de expresarte, ahí no se puede desarrollar todo tu potencial”. 

 

Una de las mejores armas para la Diversidad es que creamos en esa inteligencia que provoca tener equipos distintos. No porque lo dice la Ley de Igualdad; hay que rodearse de gente abierta, dispuesta a ver distintas capacidades

 

“Esas barreras que encontramos las mujeres -prosigue- se deben muchas veces a que no nos hemos atrevido”. En alguna ocasión, puntualiza, “puede ser falta de confianza; tanto de confianza propia como de lo que vas a recibir de los demás. Históricamente, las cargas familiares han estado en los hombros de la mujer y eso te obligaba muchas veces a no dar el paso profesional. No tenemos por qué elegir entre las cargas profesionales y de la familia, como no eligen ellos. La pregunta no es ser buena madre o profesional sino ¿quiero hacerlo? ¿me apetece? ¿saco energía de ahí?”. 

En su opinión, una de las mejores armas para la Diversidad es que “creamos en esa inteligencia que provoca tener equipos distintos. No porque lo dice la Ley de Igualdad; hay que saber rodearse  de gente que es abierta, que está dispuesta a ver distintas capacidades”. Talento tenemos todos, para una cosa o para otra. Para identificarlo es fundamental la conversación. Siempre hay algo que te va a llamar la atención de alguien y eso hay que saber dónde lo utilizas o dónde vas a generar mejor valor”.

Y “no olvidemos que ahora las nuevas generaciones buscan flexibilidad, honestidad, transparencia y trabajar con más personas, distintas y diversas”. Es decir, concluye: “Buscan trabajar en una empresa solidaria”.