Alfonso García Larríu

CEO de March R.S.

“La situación actual nos ha estimulado para ser más creativos y ampliar nuestra expertise y know-how”

 

Sin duda, la pandemia, el mercado “muy duro” en el ámbito del sector asegurador y la situación actual en general “nos ha estimulado para ser más creativos y ampliar nuestra expertise y know-how más que nunca, transformándose en una ventaja competitiva de nuestro negocio” afirma Alfonso García Larriu, CEO de March R.S. A la par que la crisis sanitaria ha supuesto un cambio importante en el día a día, pero a su vez, es también “una oportunidad para mejorar la vida de nuestros empleados a través de la flexibilidad y de la adaptación a sus necesidades”.

 

Limite

 

‘A.A’.- El entorno de incertidumbre actual, ¿cómo afecta a su labor del día a día? ¿en qué ha cambiado con la pandemia? 

ALFONSO GARCÍA LARRIU.- Nos hemos adaptado a esta incertidumbre de la única manera posible: con flexibilidad. Gracias a este valor, que ha calado a toda nuestra organización, hemos conseguido mantener nuestros niveles de actividad. El modelo de trabajo híbrido que hemos implantado ha permitido que todo el equipo pueda optimizar el uso del tiempo y adoptar una nueva dinámica de interacción, tanto a nivel presencial como en remoto. La crisis sanitaria ha supuesto un cambio importante en nuestro día a día, con mascarillas, ventilación y distancia, pero también una oportunidad para mejorar la vida de nuestros empleados a través de la flexibilidad y de la adaptación a sus necesidades.

 


Tres claves que marcarán la economía española en 2022

La inversión en la economía real del volumen de ahorro acumulado de manera preventiva durante la pandemia. 

La llegada de los fondos europeos y su aplicación efectiva.

Estabilidad institucional que favorezca la seguridad jurídica y confianza inversora.


 

‘A.A.’.- ¿Qué cuestiones de negocio le preocupan más para 2022? ¿Y a medio plazo? 

ALFONSO GARCÍA LARRIU.- Tengo grandes expectativas para 2022 en cuanto a March R.S. se refiere, así como para la economía nacional y mundial. Quiero destacar tres prioridades de mi gestión del negocio: nuestro equipo, el comportamiento del mercado asegurador y la evolución de la situación económica.

Lo primero es el equipo y tomaremos las medidas necesarias para cuidar de su bienestar y procurar que puedan llevar a cabo su labor en entorno seguro, así como facilitarles el desarrollo de todo su potencial.

En segundo lugar, destacaría el comportamiento del mercado asegurador. Durante los últimos años, hemos tenido que capear un mercado muy duro, con un endurecimiento de las coberturas, una reducción de capacidad generalizada y un incremento de precios.

Esta situación nos ha estimulado para ser más creativos y ampliar nuestra expertise y know-how más que nunca, transformándose en una ventaja competitiva de nuestro negocio.

Para concluir, la situación económica. En 2021 hemos podido ver cómo la recuperación es ya un hecho, con una previsión de crecimiento del 4,5% y una proyección optimista para 2022 y 2023. No obstante, sectores como el turístico, donde estamos muy presentes, han experimentado fuertes pérdidas en estos dos últimos años, y aún les queda mucho por remar hasta volver a resultados previos a la pandemia. 

 


El modelo híbrido ha venido para quedarse

Para Alfonso García Larriu es fundamental llevar una agenda y planificar la jornada a diario: en esta línea, “he mantenido la disciplina de, o bien estar en la oficina o conectarme a partir de las 8:30 am, para prepararme y coordinarme con mi equipo”. Siempre que puedo reservo tiempo para la gestión de emails, para hacer un repaso de la actualidad económica y reflexionar acerca de nuestra estrategia de negocio.

Tengo la certeza de que este modelo de trabajo híbrido ha venido para quedarse y veo en él múltiples ventajas, como un uso más eficiente del tiempo durante las reuniones telemáticas, mejor foco en los objetivos, mejor conciliación familiar y, sobre todo, continuidad del negocio pese a los nuevos ciclos de contagio. Procuro evitar a mi equipo la saturación de reuniones o encuentros e intento practicar la desconexión digital a partir de las seis de la tarde, aunque para un directivo no siempre es sencillo desconectar”.