No es fácil encontrar modalidades de seguros que cumplan un siglo y estén absolutamente de actualidad. Este es el caso del seguro de Decesos, que tomó carta de naturaleza en el primer tercio del siglo pasado y que ha llegado hasta este actualizado plenamente, incluso consiguiendo que las empresas no especialistas del ramo, centradas en seguros Patrimoniales, giren la cabeza y le presten una atención especial en la última década.

Si analizamos sus características, principalmente hay dos que parecen fundamentales en la vigencia del seguro de Decesos, son muy evidentes ambas. Nos estamos refiriendo a su condición de seguro familiar, que permite tener asegurados en una sola póliza a todos los miembros de una misma familia, desde los nietos hasta los abuelos, y cada uno con sus características y condiciones concretas y adecuadas a su caso particular.

Esta característica hace de la modalidad de seguro una rara avis del mercado asegurador, ya que no es habitual, excepto en el caso del seguro de Salud, que una póliza de seguro de cobertura a toda la familia. Con esta condición de seguro familiar ha conseguido ser el que más permanencia tiene, más de 10 años de las pólizas en la misma compañía, y por supuesto el más largo en duración sin sufrir una anulación debido a su carácter finalista, es decir, de cubrir a sus asegurados de por vida, hasta el fallecimiento.

 

“El hecho de ser un seguro distribuido por agentes de forma mayoritariamente amplia se muestra como una cuestión fundamental

 

Hay más aspectos que ya hemos visto en ocasiones anteriores en estas mismas páginas, pero hay una segunda cuestión que es tan fundamental como la anterior para que haya llegado hasta aquí en estas condiciones de éxito, y no es otra que la cuestión relativa al canal de distribución.

El hecho de ser un seguro distribuido por agentes de forma mayoritariamente amplia, incluso en momentos como los actuales con la mayor presencia de Internet entre las opciones de compra, se muestra como una cuestión fundamental. La base del seguro, que no es otra que la confianza, toma mayor relieve en su contratación. Es un seguro se encargará de atender a la familia en los peores momentos de la vida: la muerte de alguno de sus miembros.

Los agentes y corredores de seguros que comercializan este seguro lo saben muy bien. Solo con la relación personal se gana la confianza del cliente y se garantiza la permanencia de la relación comercial, gracias al mantenimiento de las necesarias adaptaciones del seguro a la realidad de la familia, etc.

Ya no es solamente la famosa frase que los corredores escuchan a veces: “¡Ah! ¿Pero también vendéis Decesos?”. No es esta frase la que ha mantenido a la Mediación profesional como principal canal de distribución del ramo en el tiempo. Pero sí ha ayudado a que, en esta última década, muchos profesionales de la Mediación hayan decidido incorporarse a una venta de seguros de Decesos de la que han estado alejados en el pasado, pero que en el futuro suponen un mantenimiento del canal como prioritario y mayoritario en el ramo, garantizando que mantenga sus conocidos records de permanencia, satisfacción de servicio y cercanía al cliente.