Realizar un buen contrato de alquiler puede suponer la diferencia entre estar tranquilo o tener futuros problemas con los inquilinos. Entre las herramientas que existen para aumentar las garantías del propietario en el mismo, encontramos la figura del avalista. En el contrato de alquiler, es la persona que no residirá en la vivienda y que se obliga, ante el arrendador, a cumplir las obligaciones del inquilino en caso de que este no las cumpla. Es una garantía adicional para el arrendador, que puede reclamar a un tercero en caso de que el arrendatario no pague la renta o ante cualquier otro problema.

¿A qué queda obligado el avalista?
El avalista existe para cubrir lo que no cumple el inquilino. Por lo tanto, está sujeto a las mismas obligaciones que este, que quedan especificadas en el contrato y en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).  Sus obligaciones pueden reducirse (por ejemplo, responder a una cantidad de renta menor), siempre y cuando quede especificado en el contrato de alquiler. 

¿Avalista solidario o subsidiario?
Si el avalista es subsidiario, el propietario deberá reclamar primero al inquilino y, en caso de que no se llegue a buen término porque no puede pagar, podrá reclamar al avalista. Por ese motivo se recomienda que los avalistas sean solidarios, ya que la reclamación se hará a la vez contra las dos figuras, ahorrando tiempo en la gestión. Si hay varios avalistas y no se expresa la solidaridad, cada uno de ellos responde por una parte de la deuda. 

¿Cuánto dura la obligación del avalista? 
Siempre se ha de revisar lo que dice el contrato de alquiler. Si no se ha limitado en el contrato, el avalista tendrá la obligación mientras dure el contrato. Pero si tampoco se ha especificado su vinculación en las prórrogas, el avalista dejará de serlo cuando finalice el período inicial. 

¿El avalista tiene derechos como tal? 
El avalista tiene derecho a ser indemnizado por el arrendatario con la cantidad de la deuda, más intereses y daños y perjuicios, si ha tenido que ejercer sus obligaciones en el contrato de alquiler. 

¿Cuesta dinero tener a un avalista?
Cuando el alquiler tiene avalista, este también estará sujeto al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP) Quien debe pagarlo es el propietario y el tipo impositivo, a pesar de poder variar en función de las CCAA, habitualmente es del 1%.

 


ARAG ALQUILER

ARAG Alquiler Viviendas admite añadir avalistas, siempre que estos y el inquilino superen los criterios de solvencia. La póliza cubre los gastos de abogados, procuradores y tasas para reclamar cualquier problema que pueda haber con el alquiler. Además, también adelanta las rentas impagadas sin tener que esperar a la sentencia y, ahora, con la posibilidad de eliminar el primer mes de franquicia. Como todas las pólizas de la compañía, se incluye el acceso al servicio de consultas telefónicas para resolver cualquier tipo de duda legal. Todo ello con la experiencia de ARAG en el ámbito de la defensa jurídica y su amplia red de abogados.