Las personas son, seguramente, el eslabón más importante de las empresas y también de la innovación. El primer paso, por tanto, tiene que ser preparar y retener a los empleados clave. Con este mensaje, Carlos Rodríguez, Account Executive de Hyland, abría la participación de la compañía en el encuentro y presentaba a Kyle Blair, Global FSI Leader de Hyland, cuya ponencia desveló qué hacen las organizaciones para crear un entorno favorable para la innovación. 

 

“Las organizaciones de seguros se ven empujadas por presiones externas e internas comunes que influyen en el modo en que su empresa (y las TI) se convierten en un proveedor moderno y centrado en el cliente”, comentó al inicio de su intervención. “Las aseguradoras que no sean capaces de seguir el ritmo se quedarán rápidamente atrás”, advirtió.

“El cambio es rápido y exigente. La innovación es fundamental para el éxito”, apuntó para introducir una serie de datos interesantes: hace unos años una empresa podía ser líder durante 40 años; hoy día este tiempo ha bajado a 20 años y se prevé que continúe reduciéndose en el futuro a 12 años. “No es cuestión de recursos, es que las empresas no son capaces de moverse tan rápido como antes”, explicó. Además, con tanta tecnología alrededor, “es mucho más fácil que las organizaciones pequeñas ganen cuta de mercado y se lleven a los clientes”.

 

Cultura de la innovación 

Las aseguradoras están trabajando para construir gradualmente una cultura de la innovación que cree un entorno en el que se cree y se mejore continuamente el cambio. Aunque son varias las áreas, Blair se detuvo en las personas, en “encontrar el talento adecuado, capacitarlo y crear un espacio de trabajo estimulante”. 

“Tu gente -comentó- será tu mayor activo y la clave de diferenciación”. No se trata de la cantidad: “Hablamos de motivación y de dedicación (de felicidad), invirtiendo en peajes para hacerlos grandes y dándoles el tiempo para ser innovadores”.

¿Y cómo se consigue esto?  El propio Blair dio alguna de las claves: “Proporcionarles herramientas que hagan más fácil (y positivo) su trabajo, invierte en formación y capacitación, fomenta las aportaciones, los comentarios y las inversiones, facilita las pruebas, el aprendizaje y la mejora (continua), invierte en herramientas de código bajo, como complemento de las grandes tecnologías, y automatiza las tareas no esenciales”.

Puso en valor, asimismo, las políticas de opcionalidad, es decir, de flexibilidad para trabajar y empoderar a los empleados para poder responder en momentos complicados. “Y hazles ver que pertenecen a un proyecto más grande”, añadió.