Los contratos de seguro están en constante evolución porque los riesgos a los que estamos expuestos y que se pueden cubrir con ellos están en constante evolución también y el mundo de la cobertura de D&O no es diferente. Las pólizas de D&O de manera generalizada se ven afectadas por leyes y nuevas regulaciones que crean nuevas exposiciones para los administradores y directivos, nuevos obstáculos en la gestión, se podría decir.

Los riesgos tradicionales siempre han estado ahí, pero ahora estamos viviendo cómo la evolución de un entorno legislativo creciente está relacionada con las reclamaciones contra los administradores y directivos, y cómo estas adquieren dimensiones diferentes en función de las distintas jurisdicciones. 

Existen además nuevos retos que debemos considerar, entre los que se incluyen la contención de costes, los fallos en la cadena de suministro, la inflación social, las cuestiones medioambientales, sociales y de buen gobierno (ESG) y, por supuesto, los riesgos de otras líneas como el ciberseguro. Los incidentes cibernéticos hacen que los consejos de administración sean especialmente vulnerables. Los ciberataques son cada vez más frecuentes y graves, y los demandantes pueden comprometer a los responsables de la toma de decisiones por las pérdidas financieras y de reputación derivada de los ciberataques. Además, los ataques que conducen a posteriores interrupciones del servicio pueden elevar las pérdidas potenciales por la interrupción del negocio. Estas situaciones pueden afectar a la cotización de las acciones de una empresa, responsabilizando a la dirección de las pérdidas económicas. Esto, y no el ataque en sí, es la verdadera exposición de D&O a los riesgos cibernéticos.

En este entorno las ratios de siniestralidad en D&O no han mejorado en los últimos dos años, a pesar de los considerables aumentos de las tarifas. Desafortunadamente sigue sin estar claro si los aumentos compensarán suficientemente los complejos factores de riesgo para este seguro .

Un clima tan inestable significa que es necesaria una vigilancia constante en la evaluación del panorama de D&O. Por eso es relevante contar con compañías especialistas con implantación mundial, que estén familiarizadas con los distintos entornos jurisdiccionales y legislativos, con las tendencias de reclamaciones que se observan en los distintos territorios, las cuantías a las que los seguros deben hacer frente, las tendencias sociales y que pongan ese conocimiento y experiencia al servicio de sus clientes. Es nuestra responsabilidad como aseguradores conocer a nuestros clientes y los riesgos a los que se enfrentan y ayudarles a entender el porqué de las condiciones que les proponemos y el porqué de los constantes cambios.

Tenemos la obligación de comprender las necesidades del cliente y tomar decisiones basadas en datos e información de manera individualizada. No estaríamos desempeñando adecuadamente nuestro trabajo como socio comercial si no llevamos esta labor con la debida diligencia. Los clientes han sufrido durante estos últimos quince años la volatilidad de un enfoque asegurador cortoplacista en el que no se ha comprendido el riesgo y la exposición. Este entorno ha dificultado que las aseguradoras se comporten como socios de largo plazo. Nuestro objetivo debe ser precisamente ése: garantizar que el enfoque sea transparente y sostenible para poder construir y fortalecer las relaciones a largo plazo con los clientes.  Para garantizar que estás soluciones sean sostenibles, nos debemos asegurar que las compañías aseguradoras contamos con los recursos adecuados y que disponemos de las plataformas y medios necesarios para comprender claramente las exposiciones a las que se enfrentan los administradores y directivos.

Como consecuencia y como conclusión, en un entorno tan complejo, lo que se requerirá aún con mayor fuerza es una póliza de D&O clara y de redacción sencilla, que tenga en cuenta todas las exposiciones y riesgos de nuestros asegurados, construida expresamente para los complicados y crecientes riesgos de los administradores y directivos y sus empresas. La simplicidad por tanto debe ser importante para las aseguradoras, cuando los clientes acudan a nosotros debemos aportar nuevas perspectivas y una suscripción dinámica. Como proveedores de soluciones, tenemos que ser ágiles, debemos averiguar lo que tiene sentido para los clientes, ser lo más transparentes posible con ellos y personalizar la solución.