Mientras en el sector hay mensajes contradictorios sobre cómo se va a comportar este ejercicio, me imagino que como en todo hay bastantes a los que les irá bien y algunos otros que no, lo que nadie duda es que vamos a asistir a bastantes procesos de consolidación, una forma eufemística de hablar de compras e integración. 

Hemos comenzado a ver operaciones a nivel de compañías y yo creo que hay algunas más en ciernes. Me cuentan por cierto que la compra de CNP Vida por MedVida se completará previsiblemente tras el verano y que la venta de la filial española de DAS a uno de los tres candidatos finales se dará a conocer antes de finales de abril. 

También hay mucho movimiento entre las corredurías (se habla de un año de tsunami). Rara es la semana en que no hay operaciones, la más reciente la adquisición de Ores & Bryan, corredor especializado en seguros técnicos de crédito y caución y muy conocido, por Brokers Alliance, sociedad participada por Miura Partners y que ya se hizo con Banasegur hace poco más de medio año. Es un reflejo del disparado interés que existe por ganar tamaño crítico para competir, con el respaldo de muchos fondos de inversión y el beneplácito de algunas compañías hartas de ‘prestar’ dinero a distribuidores (y no sólo l@s implicad@s saben de lo que hablo) en muchos casos con dudosas posibilidades de recuperar los fondos. 

Hay también bastante ruido de fondo. Empezando por los grandes: en Aon, pese a los buenos resultados, las preguntas se centran en las últimas salidas de CoverWallet; de Marsh se apunta lo poco que queda ya para ‘sumar’ una Asterra tan agresiva en comisiones que, se dice, tiene cada día más difícil cuadrar cuentas para hacer frente a su alta nómina; Willis Towers Watson sigue estando en el foco, y del mismo no se libra ni su director general, Iván Sáinz; de Howden, posiblemente por envidia, hasta se baraja que las continuas compras de este año (que no van a parar) respondan al interés de los accionistas por maximizar el valor ante una futura y muy rentable venta; y de March R.S. se especula sobre las razones y efectos reales de la última remodelación directiva como primer paso de un ambicioso Plan Estratégico, muy tutelado por el banco.

Este pequeño balance sería inmenso si entramos en las corredurías de medianas dimensiones, donde se prevé una oleada de compras en los próximos meses. Eso sí, ojo a algunos de los ‘merodeadores’ de este entorno; de alguno, todos sabemos, que promete el oro y luego da aire.

Y con este escenario, me parecen muy sensatas y atinadas las reflexiones que ha lanzado el Colegio de Mediadores de Valencia y su presidente Jorge Benítez. Coincido que, en este mundo y mercado que nos toca vivir, al mediador debe ser capaz de poner en valor más que nunca sus servicios como profesional y trasladar clara y transparentemente al asegurado la relevancia del asesoramiento de calidad que le presta para atender sus necesidades. Por supuesto, hay que dar esa calidad. 

Y coincido en que hay que hacer entender al cliente que los honorarios profesionales son el reflejo del trabajo y las horas que se dedican a analizar las coberturas que necesita y le benefician. Es decir, lograr que sea consciente que paga al mediador por un nivel de conocimiento, experiencia y resultados igual que cuando va a un abogado. La idea de trabajar en el desarrollo de un baremo de honorarios se me antoja más que necesaria.